Barrio de Ayora: inquietud por el centro de inmigrantes tras una semana agitada

El Ayuntamiento de Valencia sigue sin escuchar las quejas de los vecinos y continúa con sus planes para albergar inmigrantes en una antigua guardería.

Esta semana se han celebrado dos reuniones importantes sobre este el futuro del edificio de la antigua Escuela Jaime I, en la antigua Plaza de Federico Mayo del Barrio de Ayora.

En la primera, la concejal impulsora del proyecto, la responsable de Cooperación al Desarrollo y Migración, Neus Fàbregas, de València en Comú, recibió a una selección de vecinos sin presencia de partidos, entidades, ni habitantes no acreditados de la zona. El motivo de la reunión, informar del uso que el Ayuntamiento ha dispuesto para la vieja guardería, para el que no admitió modificación alguna. Como consecuencia del enrocamiento de la concejal, el presidente de la Asociación de Vecinos de Marítim-Aiora, José Antonio Sanz de Miguel, renunció al cargo una vez acabada la reunión.

Dos días después los vecinos se citaron para constatar su convencimiento de que el espacio no reúne las condiciones de acceso y habitabilidad necesarias para atender a personas inmigrantes. En la citada reunión se criticó la falta de información oficial, las prisas de la responsable municipal, y que no haya habido voluntad de alcanzar el consenso con los vecinos.

Francisco Jaén, de Coalición de Centro Democrático (CCD), considera “inconcebible que se use un espacio público municipal, que no reúne condiciones, para ubicar un centro de atención a inmigrantes, como es la plaza de Federico Mayo y que no se consensúe otra ubicación con los vecinos”, por lo que anuncia proseguirá con la campaña de recogida de firmas solicitando la paralización inmediata de las obras.

Las obras empezaron con agostidad, tal como adelantó ESdiarioCV. El portavoz municipal de Ciudadanos, Fernando Giner, explicaba ya entonces que el origen del problema con los vecinos está en la “falta de información, planificación y diálogo por parte del Tripartito, las cosas no se pueden hacer sin diálogo, dando por hecho que la izquierda tiene la exclusiva de la solidaridad. No son claros, en tres años se podía haber planificado este tipo de actuaciones. Solidaridad por supuesto que sí, pero con diálogo”.

 

 

 

 

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