17 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pedro Sánchez desprecia al viejo PSOE a las 24 horas de enterrar a Rubalcaba

Sánchez, este sábado, junto al Rey Juan Carlos y Felipe González, con gafas

Sánchez, este sábado, junto al Rey Juan Carlos y Felipe González, con gafas

El nuevo PSOE no tiene intención de integrar al rubalcabismo, despreciado durante años, ensalzado para su entierro y de nuevo desplazado un día después de las exequias.

 

 

Pedro Sánchez no hablaba a Rubalcaba, aunque le dedicó casi un funeral de Estado con él mismo de oficiante y reivindicó su legado, y no hará nada por integrar lo que representó el fallecido en el nuevo PSOE, pese a la petición expresa en tal sentido pronunciada por Felipe González.

El desprecio, que ahonda la sensación de utilización del fallecimiento de Rubalcaba como un acto electoral y de promoción personal de Sánchez, fue expresado en público por el portavoz más cercano al secretario general, José Luis Ábalos, en respuesta a la reclamación de González en Espejo Público.

"El partido está perfectamente unificado y, en todo caso, es siempre un proceso que es tarea permanente, el de la unidad del partido", replicó el también ministro de Fomento para arrinconar sin sutileza alguna a González.

 

Sin citarlo ninguno, ambos se referían a la marginación del PSOE del "Antiguo Testamento", como decía con sorna el propio Rubalcaba, partidario de integrar a la vieja guardia con el sanchismo y detractor de la estrategia de pactos de éste, con Podemos y el soberanismo, que finalmente le llevó a Moncloa con una moción de censura y ahora no le ha impedido ganar las Elecciones, legitimándole así en las urnas.

Sobre los nombres, los caídos con Sánchez procedentes del rubalcabismo son bien ilustres, tal y como adelantó este domingo ESdiario: los eurodiputados Elena Valenciano y José Blanco, la exportavoz Soraya Rodríguez (enrolada en Ciudadanos ya) y otras celebridades como Antonio Hernando u Óscar López, relegado en Paradores.

El caso de Valenciano

Especialmente doloroso para Rubalcaba fue la marginación de Valenciano, una persona que además de ser de la máxima confianza del fallecido, recuerdan fuentes de su entorno a este periódico, tuvo un trato personal impecable a Sánchez cuando se quedó sin la secretaría general y el escaño de diputado.

"Pedro no ignorará ni a Felipe ni a nadie, pero será él quien decida cuándo, y no ellos", zanjan desde las cercanías a la dirección de Ferraz. Y lo cierto es que se lo pueden permitir: los González, Guerra, Díaz y compañía saben que, aun estando a punto de estrenarse el verano, a ellos y lo que representan les aguarda un largo invierno.

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