El galleo de Cayetana, el gallito de Pablo Iglesias y los tontos útiles

Cayetana puso en su sitio al patán y acertó en la diana: Pablo Iglesias acabará con el PSOE – porque, como diría el propio Sánchez, si el PSOE dice y hace lo mismo que Podemos, es Podemos.

La política valenciana, con su estólida mediocridad, se parece cada vez más a una película de serie B –uno de esos bodrios que emiten deliberadamente los canales generalistas, sobornados con dinero público, para rellenar el tiempo y, de paso, expulsar a los televidentes más críticos, privando al resto de todo atisbo de vida inteligente.

Así, mientras que Puig practica el buenismo, desplegando sus presuntuosas voluntades de acuerdo con la oposición, con los municipios, con las diputaciones, incluso con todos los entes celestiales, y sonríe seráfico, el papel de poli malo lo desempeñan con notable perfección sus acólitos. Con este simple trampantojo argumental, maniqueísmo de palomitas, se desvía la atención de la opinión pública de la incompetencia mortal del Consell en la gestión de la crisis –por ejemplo, de las mentiras de Barceló. También, marca distancias con Pedro Sánchez, un cadáver político en avanzado estado de descomposición.

La oposición, entrando en el juego, asume el rol de tonto útil. Algunos políticos del PP proyectan la imagen idealizada de un boy scout, con grumos de melaza en la comisura de los labios

Entre los polis malos ha destacado recientemente la Consellera Bravo que, para ocultar su mediocre gestión de los hospitales de campaña, arremetía contra el Gobierno por el inevitable atasco judicial que se avecina – que ella, claro está, luminaria de Occidente, podría haber evitado. También, Salvador Navarro, el ya discutido (siempre fue discutible) Presidente de la CEV, se ha despachado
últimamente con unas críticas romas, de cachiporra, contra el Gobierno central. Sin embargo, fijarse en lo que dicen Bravo y Navarro, es como prestar atención al muñeco y no al ventrílocuo.

No sólo hay poli bueno y poli malo en este filme de hastío dominical. La oposición, entrando en el juego, asume el rol de tonto útil. Algunos políticos del PP proyectan la imagen idealizada de un boy scout, con grumos de melaza en la comisura de los labios (luego, hemos conocido a muchos que cultivaron allí el jesuitismo). La implosión del PSPV es evidente: la oposición debe atacar, por el agua, la tierra, el fuego y el aire. Hasta por el quinto elemento.

Más inaceptables que los galleos de Pablo Iglesias contra Cayetana Álvarez de Toledo son las críticas de sus compañeros de partido por haber, presuntamente, desviado el foco de las críticas contra Marlaska. Porque al PP de Casado se le escapan todos vivos. Por lo menos, Cayetana puso en su sitio al patán y acertó en la diana: Pablo Iglesias acabará con el PSOE – porque, como diría el propio Sánchez, si el PSOE dice y hace lo mismo que Podemos, es Podemos.

Posdata: Rubalcaba no quería decir lo que dijo – la izquierda tiene lengua bífida. Lo que quiso decir es que merecemos un gobierno que nos mienta: toda esta inmundicia que dirige la política nacional y autonómica, la hemos votado nosotros, la hemos consentido nosotros, los ciudadanos. Estamos gobernados por inútiles facciosos cuyo tránsito en la historia de este país, en la era del Green Deal, será una mera huella de carbono y un vago rastro olfativo de metano ideológico. ¿No queríais socialismo? Pues tomad dos tazas.

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