El revés de Calviño nubla su futuro en el Gobierno: con Iglesias apenas se habla

Pedro Sánchez y Nadia Calviño en una videoconferencia.

Pedro Sánchez y Nadia Calviño en una videoconferencia.

La frialdad con la que el líder y los ministros de Unidas Podemos han actuado tras su derrota es el preludio de un recrudecimiento de la guerra interna. Y Sánchez parece haber tomado partido

"Teníamos apalabrados 10 votos (de 19), pero al final alguno de los ministros no hizo lo que dijo que iba a hacer". Lloraba este viernes Nadia Calviño sobre la leche derramada en Onda Cero, mientras Pedro Sánchez y los ministros del PSOE trataban de mitigar la derrota dando su público apoyo a la vicepresidenta económica. 

Por contra, el silencio de Pablo Iglesias durante tanto tiempo fue atronador. Tuvieron que pasar 14 horas hasta que el líder de Podemos se dignó a pronunciarse, y sin mostrar ninguna empatía hacia su compañera del Consejo de Ministros. Solo un frío tuit lamentando que ganen los de los paraísos fiscales:

 

Peor aún. Ni una sola palabra de aliento tuvieron, Irene MonteroAlberto Garzón ni Yolanda Díaz, ministros los tres -de Igualdad, de Consumo y de Trabajo, respectivamente- opuestos a los postulados económicos de Calviño.

El vacío que le ha hecho el socio de gobierno de Sánchez a la vicepresidenta económica tras fracasar en su intento de presidir el Eurogrupo es el preludio de un recrudecimiento de la guerra interna que existe en el Ejecutivo en lo económico. Y precisamente ahora que toca convencer a Europa de que España cumplirá elaborando unos Presupuestos creíbles. 

¿Aguantará Calviño en el Gobierno?

Pero no solo. El revés sufrido el jueves por la número cuatro del Ejecutivo ha disparado las especulaciones sobre su futuro en el Consejo de Ministros. ¿Aguantará Calviño el pulso o acabará haciéndose un Pedro Solbes, que dimitió en mayo de 2009 en desacuerdo con la deriva de José Luis Rodríguez Zapatero, que se negaba a ver la realidad de la crisis? 

Solbes dimitió ante la ceguera de Zapatero, que no quería reaccionar a la crisis.

 

Las dudas son razonables, habida cuenta de que en el pasado la vicepresidenta económica ya ha amagado en alguna ocasión con tirar la toalla. Entonces tenía la expectativa y el reto de ser la primera mujer en presidir el Eurogrupo en un momento crucial para la UE; y con otras dos mujeres, Angela MerkelUrsula von der Leyen, llevando la batuta de la reconstrucción. Ahora ya no, ahora esa aspiración se ha esfumado. 

A ello se suma su falta total de sintonía con Iglesias. En el equipo de Calviño reconocen que la vida era "más fácil" en el anterior Ejecutivo, sin Unidas Podemos en el Consejo de Ministros. Y que la interlocución con el vicepresidente de Derechos Sociales es prácticamente nula. La justa "institucionalmente". Casi no se hablan.

Las tensiones llegaron a su máximo nivel con el episodio de la derogación total de la reforma laboral que el PSOE y Unidas Podemos pactaron con Bildu en el Congreso a finales de mayo. Según el entorno de Calviño, los morados difundieron una versión distorsionada del papel de la vicepresidenta económica, hablando de un "chantaje" a Sánchez que -dicen- no fue tal. 

Además de las ganas que le queden de seguir a la segunda mujer más poderosa del Gobierno, el apoyo de Sánchez también será clave. Y de momento es evidente por quién ha tomado más veces partido últimamente el presidente. Por su socio, para mantener cohesionado su Gobierno en tiempos de tribulaciones.

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