15 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Schlichting remata a Ana Julia Quezada con una "mezcla de pasiones viciosas"

La periodista se ha hecho eco de lo que carcome a la mayoría de españoles en torno al juicio por el asesinato de Gabriel y ha ido un poco más allá: allí donde cuesta adentrarse de verdad.

Como tantos y tantos españoles Cristina López Schlichting sigue dándole vueltas a lo que le puede pasar por la cabeza a una persona que hace lo que Ana Julia Quezada. La periodista señala en su columna de La Razón cómo "asistimos perplejos al juicio de la asesina confesa del niño Gabriel. A sus repetidos esfuerzos para matarlo, a su admitido propósito de cortarle el brazo con el hacha, para que cupiese en la tumba improvisada. Un niño".

Y se pregunta en voz alta: "¿En qué momento se extravió el alma de Ana Julia Quezada? ¿En qué delicado instante se quebró el hilo que enhebraba sus acciones con el bien?". 

Reflexiona la periodista que aunque "hay quien se espanta del interés que suscitan los sucesos" "son estas noticias las que a menudo provocan las preguntas más importantes: ¿Qué es el mal? ¿Existe el diablo? ¿De dónde nacen el odio y la violencia? ¿Cómo fundamentar los valores absolutos?".

Aquí recuerda Schlichting que "hace mucho que los psiquiatras despejaron la idea de que el psicópata, el que padece el trastorno límite de personalidad, sea un enfermo. Le pase lo que le pase, sabe que los actos que comete son malos e ilegales. Es consciente de ellos y sus consecuencias, sólo sortea las prohibiciones por interés personal".

Y en el caso concreto de Quezada: "para disfrutar la fortuna de su pareja, el padre de Gabriel, que tenía unas tierrecitas y una vida tranquila, y vivir cómodamente, sin las visitas de un niño que la detestaba y se lo hacía saber con inocencia".

Por eso concluye que "Ana Julia no está loca y es tan persona como cada uno de nosotros. Fue un bebé bonito y una cría seguramente encantadora, una adolescente guapa y una joven inquieta. No puedo evitar preguntarme qué pasó, ni cuándo fue el minuto en que el natural deseo de bondad que todos llevamos dentro sucumbió en ella al interés". 

En su intento de echar algo de luz a una incógnita que corroe a todo el mundo vuelve a preguntarse en voz alta: "¿Fue la pobreza en su infancia, en República Dominicana, la que la hizo ávida de dinero? A sus parientes no les ocurrió… ¿Fue su hermana, que ella ha confesado en el juicio que la empujó con engaños a la prostitución? No por ser meretriz te haces asesina… ¿Fue el camino azaroso de relación en relación y ciudad en ciudad?". 

A la locutora de COPE se le suceden las preguntas porque "ponen de relieve los peligros que entraña la vida" y "sucesos como el de Almería ponen de relieve la urgencia de cuidarse y cuidar a los demás. Todas las veces, cuanto más, mejor".

Porque, en resumidas cuentas, "fue una terrible mezcla de pasiones viciosas la que hizo a Ana Julia empuñar el hacha aquel día espantoso".

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