El Centenar de la Ploma mantuvo viva la tradición con lau Real Senyera

Fotos: Manuel Guallart

Fotos: Manuel Guallart

El Insigne Capítul de l’Almoina de Sant Jordi de Cavallers del Centenar de la Ploma ha permitido también este año la presencia de la Real Senyera en las calles de nuestra ciudad.

Se levantaba una soleada mañana en la ciudad de Valencia en este atípico 9 d’Octubre de 2020 marcado por una pandemia que desde el mes de marzo nos ha ido arrebatando, hasta que mejore la situación, tantas costumbres, tradiciones, tantos detalles en nuestra vida y realidad social que comienzan a parecer lejanas todas esas manifestaciones culturales que a lo largo del año inundan el calendario social y festivovalenciano.

Prueba de ello ha sido la suspensión, por parte del Ayuntamiento de Valencia, de los actos de bajada y procesión de la Real Senyera por las calles de la ciudad, algo que no ocurría desde aquel año 1969 donde la lluvia torrencial obligaba a las autoridades de entonces a desistir de la celebración.  

En esta ocasión, y haciendo frente a los elementos, en este caso víricos, y poniendo todas las medidas de seguridad sanitarias, el Insigne Capítul de l’Almoina de Sant Jordi de Cavallers del Centenar de la Ploma, garantizaba la presencia de la Real Senyera en las calles de nuestra ciudad para que los valencianos pudiéramos rendir honores a nuestra más alta enseña representativa como pueblo.

De esta manera, els cavallers del Centenar de la Ploma desarrollaban una procesión cívica tan especial, que permanecerá en el recuerdo de todos por lo extraordinario del contexto que vivimos, como por su percepción reivindicativa de la fuerza y voluntad que nos caracteriza como sociedad.

Y todo ello a través de una reproducción facsímil de la Real Senyera idéntica a la que se custodia en el consistorio del Cap i Casal y que se encuentra en el Colegio del Arte Mayor de la Seda quien ha otorgado el honor de custodiarla y protegerla al Centenar de la Ploma tal como Pedro II el Ceremonioso hacía en el año 1365.

Fotos: Manuel Guallart

Esta procesión cívica daba comienzo a las 12 horas desde la sede del Colegio del ArteMayor de la Seda, recuperaba, en este caso por razones de seguridad, una tradición que en algunos momentos de la historia ha quedado documentado que es el traslado la Real Senyera montada sobre un carruaje de caballos descubierto y al son de la también recuperada “Marcha de la Senyera a Cavall” interpretada por una colla de dolçaina i tabal.

De esta manera y con una escolta de una decena de caballeros capitaneada por el Lloctinent Miquel Ramón se incorporaba un elemento que hacía mucho tiempo se perdía entre los grises olvidos de la historia como lo es la procesión de la Reliquia de Sant Jordi un 9 d’Octubre.

En definitiva esta celebración, en este año de tan fausto recuerdo para todos mostraba el amor de esta tierra hacia sus símbolos y tradiciones, hacia su historia e identidad únicas y prueba d ello fueron las numerosísimas muestras de afecto, los incesantes aplausos y la emoción en los rostros de los ciudadanos que se encontraban al paso de la comitiva por las céntricas calles que llevan hasta el Parterre donde depositaron una corona de laurel a los pies de la estatua del Rey Jaume I.

Una celebración que finalizaba con el traslado hacia la Catedral de Valencia donde tuvo lugar una acción de gracias conmemorando el aniversario de la incorporación al crsitianismo del Reino de Valencia y la posterior devolución de la Real Senyera al colegio del Arte Mayor de la Seda.

No cabe duda, que los valencianos albergamos muchas cosas de las que sentirnos orgullosos y entre todas ellas es saber de dónde venimos, de esa historia común que como sociedad han ido cimentando los acontecimientos escritos en nuestra historia, algo que el Insigne Capítul de l’Almoina de Sant Jordi de Cavallers del Centenar de la Ploma y el colegio del Arte Mayor de la Seda han hecho posible a pesar de las circunstancias actuales y que supone un pequeño gran gesto en esa labor ancestral que albergan nuestras tradiciones y costumbres, la de mantener vivas, generación a generación, aquellas razones que  nos han llevado hasta aquí juntos, como pueblo, como valencianos.

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