22 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez usa al presidente de Chile como "escudo humano" ante la prensa española

Por fin este martes dará una rueda de prensa, la primera en España en los dos últimos meses. Él, que tanto criticó a Rajoy por ser "el presidente del plasma", lleva peor camino.

"¿Sabe cómo le conocen a usted en términos coloquiales? Como el del plasma", le espetó Pedro Sánchez a Mariano Rajoy en el 'cara a cara' que sostuvieron en la campaña electoral de diciembre de 2015. Pero el actual presidente ni siquiera podría arrogarse ese título, pues ha estado semanas sin manifestarse ni en una fría pantalla.

Este martes por la tarde, al fin, tras muchas semanas sin medirse a una tropa de periodistas, romperá su silencio con una comparecencia ante los medios de comunicación, acompañando, eso sí, al presidente de Chile, Sebastián Piñera. Así que encima se ha buscado un escudo humano y los periodistas deberán repartir las preguntas entre ambos.

A la vista está, no obstante, que el presidente no quiere ver una rueda de prensa ni en pintura, sometido a un bombardeo de preguntas, y en el último mes tan solo se ha prestado a alguna entrevista en las últimas semanas, como las que le hicieron Pepa Bueno en la Ser y Ana Pastor para La Sexta; sus monólogos en sus viajes internacionales, y sus mensajes en Twitter. Eso sí, ha rebajado las poses ridículas en fotos y apuntes en las redes sociales que tanta crítica y mofa le procuraron en sus primeros días en Moncloa.

El presidente ha evitado durante las últimas semanas a la tropa de informadores, con la labor esforzada de su personal de seguridad incluida, como ha sucedido en sus últimas comparecencias

Hasta la cita de este martes con el presidente chileno, más de dos meses llevaba Pedro Sánchez sin dar la cara en rueda de prensa a las preguntas de los periodistas en España. Dos meses fue también lo que tardó en comparecer tras el Consejo de Ministros del 3 de agosto para hacer balance, como es tradición de sus primeras semanas de gestión.

Esta mudez se ha hecho aún más escandalosa en las últimas semanas, cuando han arreciado las polémicas de su doctorado, las grabaciones de la ministra Delgado con el comisario Villarejo, los problemas fiscales del ministro Duque o, lo más intenso en las últimas jornadas, el renovado desafío separatista en Cataluña por el aniversario del 1 de octubre.

Ni una palabra ha salido de la boca del presidente, evitando en todo momento a la tropa de informadores, con la labor esforzada de su personal de seguridad, como ha sucedido en sus últimas comparecencias: una visita a Lanzarote para participar en un homenaje a José Saramago y su participación en la carrera reivindicativa ‘Yo no renuncio’ para la conciliación de la vida laboral y familiar.

Es evidente que Sánchez no quiere quemarse; y que también le ha dado fuerte eso que se da en llamar cesarismo. Pero tanto silencio y tan prolongado terminará por pasarle factura.

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