06 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La Guardia Civil, otro espejo roto de Sánchez

El intento de someterlo todo a un poder político caracteriza a este Gobierno como pocas cosas. Incluso en asuntos tan graves y ruinosos como la pandemia.

 

 

Un juez metido a político “ocasional” ha tumbado caprichosamente la carrera de uno de los mandos más respetados de la Guardia Civil, otra institución que queda como un espejo roto en manos del Gobierno.

Diego Pérez de los Cobos ha sido víctima del sectarismo -tan propio del sanchismo- de “matar a quien no se preste a ser mera correa de transmisión ideológica”. Fernando Grande-Marlaska ha desairado a la Benemérita, indignada hace tiempo por las muestras de desprecio del ministro del Interior.

No ha pasado desapercibido en la cúpula del Cuerpo que el fulminante relevo de quien fuera “mando único” durante el “procés” ha coincidido con el momento en el que las pesquisas sobre las manifestaciones del 8M y su impacto sobre expansión del coronavirus estrechaban el cerco tanto sobre el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco -a la sazón líder del socialismo madrileño-, como sobre el doctor Fernando Simón

Tampoco que el relevo haya llegado pocas horas después de conocerse el malestar en el seno de la Guardia Civil por el desmedido blindaje al chalet de Pablo Iglesias por las caceroladas ciudadanas de protesta.

 

 

Altos mandos del instituto armado denuncian de forma confidencial que Marlaska, en sus dos años de mandato, nunca se ha prodigado en gestos de cercanía hacia la Benemérita. Al revés. Cabe recordar que debutó fulminando al coronel Manuel Sánchez Corbí, jefe de la UCO y uno de los iconos del Cuerpo en la lucha contra ETA.

El guiño de Sánchez

Al titular del Interior no le gustó que el responsable de la unidad más influyente y decisiva contra el crimen organizado denunciara el ahogamiento financiero de sus hombres. Ahora, desde la cúpula “verde” afirman que Marlaska ha depurado a Pérez de los Cobos porque no reportaba “al minuto” los avances de su investigación, pese a que la juez del caso así lo había ordenado.

 

Otros se indignan al ver en el cese un guiño a los socios secesionistas de Pedro Sánchez. Jamás han digerido que de los Cobos parase los pies a los máximos dirigentes de la rebelión independentista. ¿Pura coincidencia? Cuando el ministro purgó a Sánchez Corbí, mientras la Guardia Civil se llevaba las manos a la cabeza, en Bildu brindaban.

Y ahora es ERC quien descorcha las botellas de cava viendo defenestrado a uno de los oficiales que más han trabajado en defensa del Estado de Derecho en Cataluña. Marlaska debería hacerse mirar quiénes son los que se alegran con sus decisiones. 

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