Verdades y mentiras sobre los aforamientos

El mantra de muchos partidos políticos durante mucho tiempo ha sido y por lo visto es, la desaparición de los aforados. Recuerdo el primer partido que lo puso en solfa, el ya casi extinto UPyD con su vocero mayor, alzando la voz a diestro y siniestro, con la soflama muy bien aprendida, como si de un guión de serie de televisión se tratara, junto a la palabra latrocinio, (¡cansino era por dios!) pero dudo mucho, que supiera en realidad el origen de los aforados y por ende del aforamiento.

Hay que partir de la base de que el aforamiento no es un privilegio, sino una condición, establecida originariamente como una garantía de la democracia, y lleva aparejada una inviolabilidad e inmunidad a la hora de ser detenidos. Los aforados están recogidos en la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ). Son, entre otros, los miembros del Gobierno de la Nación y de los máximos órganos judiciales, jueces y fiscales, senadores y diputados, además de los reconocidos por los estatutos de autonomía, donde básicamente también se incluyen los miembros de sus gobiernos y sus parlamentarios. En total, 17.000 personas en toda España, más 235.000 miembros de las FCSE que también lo son (de ellos tan solo 3.500 políticos)

En su origen, el objetivo era que un cargo público de este nivel (no existe por ejemplo para los alcaldes y concejales siendo estos el porcentaje más alto de imputados por delito de corrupción) pudiera ser sometido a una decisión colegiada (como es el caso de tribunales superiores), en principio más experta que una individual, y que contara con las garantías de que ese alto tribunal es menos vulnerable a presiones políticas que pudieran distorsionar su decisión, que un juez de primera instancia e instrucción. O sea, más garantías de independencia.

En definitiva, se trata de que, si un fiscal o un juez está en la Audiencia Provincial de Valencia, no le juzguen sus compañeros con los que ha trabajado, o que un político, que puede ejercer presiones donde ejerce, lo juzgue alguien no conocido, de más alta jerarquía y de jurisdicción diferente.

No todo es a favor del aforado. De hecho, el que va directamente al TS, se queda sin la segunda instancia, no puede recurrir, y esto va contra el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Por eso, si la sentencia es absolutoria, le beneficia el que no vaya a ser revisada, pero si es condenatoria, se queda sin opciones.

Dicho lo cual, una vez más el Partido Socialista, esta vez en boca de su presidente, vuelve a tocar de oído, haciendo caso omiso a la partitura que le indica claramente cuál son sus tiempos y los plazos de ejecución. La precipitación por adelantarse al resto de partidos en esta medida, que si quieren les diga la verdad no va a prevenir ningún delito de corrupción, ya que estos están claramente identificados en el mapeo de riesgos de la corrupción pública española, la brecha de riesgo se sitúa en la contratación pública y la empresa pública o participada por las administraciones del estado, autonómicas y locales.

Lo que podemos saber a fecha de hoy y a través de fuentes cercanas de La Moncloa, es que la medida solo afectará a cuando el aforado cometa el delito no ejerciendo el cargo que la de la potestad del aforamiento, es decir, que si asesina fuera de horas de trabajo no será aforado, porque ahora, se es aforado para todo tipo de delitos y en cualquier momento temporal. Pero qué causalidad, el político sólo puede cometer delitos de corrupción cuando esta ejerciendo su cargo, ya que el mismo le posibilita ser sobornado, prevaricar o malversar, entonces seguirá de aforado. ¿Entonces, ¿a qué estamos jugando?, ¿pero qué engaño es éste?

Me gustaría dejar patente que el aforamiento, para mi entender, es necesario en muchos de los puestos y ámbitos que hemos mencionado antes, pero sí es cierto que debemos de remodelar el alcance a la parte política, más por higiene democrática que porque sea una medida que prevenga o mitigue la corrupción endémica de nuestro país, ya que no termino de deglutir que todos so seamos iguales ante la ley.

El viernes tendremos las medidas concretas y podremos analizarlas en su conjunto, espero y deseo que esta tomadura de pelo se quede en una incontinencia verbal, que pese a su poco tiempo en la presidencia, ya nos tiene acostumbrados el ya caduco Presidente Sánchez.

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