27 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El francotirador de Pedro Sánchez también tramaba acercarse a Íñigo Errejón

Errejón, pensando muy fuerte

Errejón, pensando muy fuerte

El "Rambo de Tarrasa" ultimaba un plan para arrimarse a menos de veinte centímetros del líder de Podemos y llamarle "cursi" a bocajarro.

 

 

Manuel Murillo, el fracontirador de Pedro Sánchez, no sólo era un lobo solitario: también era un frenético psicópata que tramaba planes terribles contra un buen ramillete de personalidades relevantes de España y, entre todas ellas, parecía dedicarle especial atención a Íñigo Errejón, fundador de Podemos y candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

En una prolija documentación a la que ha accedido El Pato Cojo, gracias a la ayuda de Paqui, se detallan algunos de los perversos objetivos del "Rambo de Tarrasa", un peligroso y muy inteligente criminal que se dejó el DNI en algunas de las escenas del crimen y envió antes sus planes a Facebook, Twitter, Instagram y en un anuncio en El País.

El francotirador diseñó un plan para acercarse a Errejón y, desde allí, soltarle "pedante" en su tímpano

El más prioritario de todos ellos era, aparte de Pedro Sánchez, Íñigo Errejón, a quien se pretendía acercar de incógnito, disfrazado de concursante de Operación Triunfo, para susurrarle la palabra "cursi" a bocajarro sin posibilidad de reacción.

 

Pedro Sánchez, relajado tras saber que el CIS le concedía una victoria en Alaska

 

El devastador objetivo fue interceptado por los mismos Mossos que, a su pesar, no detectaron un comando islámico con 400 bombonas de butano acumuladas en un chalet alquilado donde ondeaba la bandera del ISIS. "Nos avisó una señora de que, en su grupo de Whatsapp, Murillo pedía vídeos con actuaciones de Georgie Dann, y a partir de ahí tuvimos que tirar de un complejo hilo que acabó con su detención y la de su mascota 'Pedrito', un pingüino de Humboldt con conocimientos en armamento y canciones de Ramoncín, con perdón por la redundancia".

Galapagar

Murillo, según consta en la documentación incautada por la Policía, no descartaba tampoco dejar de leer Público, cambiar de canal cuando saliera Elisa Beni o llamar caradura a Pablo Iglesias por vivir en Galapagar, aunque todo ello es información sin confirmar que contamos porque nos da la gana, que para eso esto lo escribe un pato. Y cojo.

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