10 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

Un libro sobre Sinatra cuenta sus insultos a Franco y su odio a España

Frank Sinatra y Ava Gadner disfrutando de la noche en un local de Madrid.

Frank Sinatra y Ava Gadner disfrutando de la noche en un local de Madrid.

La historia se conocía pero nadie había dado detalles de la llegada del ídolo americano, cargado con cajas de Coca Cola y joyas que se perdían en los sillones de Chicote, al Madrid de los 50

El aeropuerto de El Prat fue testigo de la primera vez que Frank Sinatra pisó el país que enamoraba a su querida Ava Gardner. Movido por los celos y cargado con seis cajas de Cola Cola y un collar de esmeraldas para ella, el ídolo americano se presentó en Tossa de Mar para recuperar a la actriz que en aquella época tenía un lio con el torero español Mario Cabré.

Según cuenta en su libro Sinatra. Nunca volveré a ese maldito país (Fundación Lara) el periodista Francisco Reyero "la España de Franco siempre se le dio tan mal como Ava". El cantante disfrutó del modo de vida español y de sus fiestas hasta el amanecer cuando los grandes rodajes de Hollywood propiciaban las relaciones diplomáticas y la censura y la picaresca desfilaban a la par que los militares por las calles de Madrid. 

La prensa americana le informó de los "cuernos"

Las desventuras amorosas con la actriz en aquella época franquista de carestía y moral desencantaron al americano, que lidió estoico con las relaciones paralelas de la que se convirtió en su esposa y sus propias obsesiones. Ava estaba fascinada con España, le daba igual tocar las palmas en los tablaos flamencos que apurar los combinados en Chicote dónde, tal y como narra Reyero, perdía día sí y día también collares, pulseras y pendientes que podrían haber llenado los escaparates de las joyerías de Madrid. 

La aventura más intensa del "animal más bello del mundo", como llamaban a Gardner los publicistas de la major, se produjo en 1953 con el también torero Luis Miguel Dominguín, que triunfaba en Las Ventas y mantenía una excelente relación con el caudillo. Tras dos años casados La Metro anunció la separación de las dos estrellas, Sinatra superó el bache y se multiplicaron las grabaciones.

Sinatra hizo público su rechazo a Franco

Aunque Sinatra había mostrado públicamente su rechazo al régimen de Franco regresó a sabiendas de que Ava seguía instalada en una suite del Hotel Castellana Hilton en Madrid. Las visitas del actor y cantante a España nunca fueron afortunadas y continuaron sin serlo. Desplantes, broncas e incidentes con la prensa marcaron sus estancias mientras veía como Ava continuaba salvaje en la noche del Pasapoga.

Fue en 1964, cuando Sinatra se enfrentó de cara al régimen franquista. El director del hotel en el que se alojaba en Málaga avisó de un incidente violento en el Pez España de Torremolinos al responsable gubernamental de Seguridad. La Voz fue obligada a declarar y al ver una foto del generalísimo lanzó insultos al dictador que le costaron la salida por la vía rápida de España con una sanción de 25 mil pesetas y vigilado por la policía dos días después. Dicen que en un ataque de odio, Sinatra le deseó la muerte a Franco y acusó de "bastardos fascistas" a los que gobernaban bajo sus órdenes. 

A este momento se atribuyó la frase "I will never go back to that fucking country" que, en su tradución al español, da título al libro con el que Reyero homenajea el faltal paso por España de una de las figuras más relevantes de la cultura norteamericana. 

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