02 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez convierte el 8M en una causa general contra el feminismo en su huida

Pedro Sánchez este miércoles en el Congreso.

Pedro Sánchez este miércoles en el Congreso.

La soga sigue apretando más y más al Gobierno a medida que se disipa la emergencia sanitaria, así que la factoría Iván Redondo ha decidido dar un giro de guión en el relato gubernamental.

El 8 de marzo se ha convertido en una soga al cuello del Gobierno. Máxime después de que su ministra de Igualdad, Irene Montero, apareciera en un vídeo grabado solo unas horas después reconociendo que callaron sobre el peligro del coronavirus. 

Políticamente Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, los dos socios, se han conjurado para mantener prietas las filas y que ningún miembro del Ejecutivo caiga. Pero judicialmente el 8M se ha descontrolado tanto como un globo que alguien hincha y después suelta sin haber atado. 

Demasiados cabos sueltos, demasiadas víctimas, demasiadas evidencias sobre las señales de alarma que para entonces habían enviado la OMS y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades. También algún experto consultado por el Ministerio de Sanidad, como Juan Martínez Hernández, el experto en Salud Pública de la Organización Médica Colegial.  

 

El cese del coronel Diego Pérez de los Cobos por "no informar del desarrollo de investigaciones y actuaciones de la Guardia Civil" -según el documento interno- y las mil y una versiones de un ministro del Interior calcinado han soliviantado no solo a la Guardia Civil. También a la Judicatura por la "injerencia" del poder ejecutivo.

Mala noticia para el Gobierno tener soliviantado al estamento judicial en este momento

Y no es buena noticia para Sánchez tener las relaciones con el estamento judicial en carne viva cuando el Gobierno afronta no solo la instrucción de la juez del 51 de Madrid, sino un reguero de demandas y querellas en el Tribunal Supremo por la gestión de la pandemia. 

La soga sigue apretando más y más a medida que se disipa la emergencia sanitaria, así que Sánchez se sacó este miércoles de la chistera un giro de guión en el relato gubernamental en torno al 8M. Según el nuevo argumentario de la factoría de Iván Redondo, lo que hay es una causa general de la oposición contra el feminismo, y no una negligencia por haber permitido que 120.000 personas se manifestaran en Madrid en plena pandemia. 

Sánchez lo dijo así en los instantes finales de su discurso inicial de este miércoles en el Congreso: "El país que necesitamos es el de la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres y yo lo digo alto y claro ¡Viva el 8 de marzo!". Y a renglón seguido pidió al resto de partidos que se abstengan de "presunciones de culpabilidad" contra el Gobierno, de "acusaciones gruesas de mala fe" y también de "conspiraciones inverosímiles". 

Recogió el guante Gabriel Rufián, este miércoles nuevamente el hijo pródigo de Sánchez después de haber votado ERC en contra en las dos prórrogas anteriores: "Viva el 8 de marzo y viva la lucha feminista", proclamó.

Adriana Lastra durante su turno de intervención.

 

Más tarde continuó la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, reivindicando "todos los 8 de marzo". Y apuntaló el presidente del Gobierno en un turno posterior de intervención, por si quedaban dudas: "El 8M es la nueva teoría de la conspiración de la derecha y de la ultraderecha (...). Tienen ustedes una fijación con el feminismo y con el 8 de marzo, ¡pero por qué!", les preguntó.

No contó Sánchez, sin embargo, que el PP envió una representación a aquella manifestación encabezada por la vicesecretaria de Política Social del partido, Cuca Gamarra

 

Pablo Casado vio venir la jugada: "Decir 'viva el 8 de marzo' es el grito de rabia de un boxeador sonado. O la jaca de un equipo noqueado. Porque la OMS el 30 de enero dijo que había una alerta internacional grave, el 12 de febrero una amenaza grave, el 28 muy grave. Y lo sabía usted, que es a quien faculta para proteger informaciones internacionales (...). Ser feminista no es poner en riesgo la vida de centenares de miles de mujeres. Lecciones a nosotros de feminismo, ninguna". 

Cabe recordar que en la pancarta del PSOE en aquella manifestación estuvieron Carmen Calvo, Carolina Darias y la mujer y la madre de Sánchez, todas ellas después positivo por Covid-19. Y en la de Unidas Podemos, Irene Montero.   

"Da igual las cortinas de humo y los fuegos de artificio, no van a poder eludir la acción de la justicia tan fácilmente. Todos ustedes tendrán que responder por ocultar información a los españoles. Tendrán que responder por el viva el 8 de marzo, viva la muerte", vaticinó Santiago Abascal.

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