23 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Alsina hunde la independencia de TV3 y defenestra a Jordi Sánchez como "galán"

El periodista desmonta el "truco" de los independentistas y deja al descubierto el motivo por el que el "actor de reparto" nunca llegará a ser el protagonista del serial.

El "serial" de Cataluña ya ha dejado de sorprender a pesar de que cada día es una nueva e inconcebible aventura. La última, tal como ironizó este martes Carlos Alsina en su monólogo de Más de Uno en Onda Cero, es que "ahora quieren hacer galán principal a uno que era actor de reparto".

Jordi Sànchez,  "la mitad de "los Jordis", la pareja que diseñó las movilizaciones multitudinarias que impulsaron el procés y que llevan en prisión preventiva desde antes de Junqueras no por organizar movilizaciones, sino por intentar tumbar la legalidad con tumultos y coacciones en la calle". 

A juicio de Alsina, "quieren hacer a Jordi Sánchez presidente de mentira. O mejor, candidato de mentira a una investidura que tampoco va a salir adelante. Una vez que el de Waterloo se ha hecho a la idea de que lo suyo nunca sucederá, el nombre que dicen haber pactado Esquerra y los Puigdemones es el de Sànchez. Porque lo dice Puigdemont, que si no es él tiene que ser el segundo de su lista, que era éste". 

Conclusión: "Esta parte de la trama es una forma de estirar el chicle. Todos saben que el Jordi, para ser investido, tiene que personarse en el Parlamento. Y que la autorización para viajar desde Soto del Real a Barcelona le corresponde al juez Llarena. Que como hasta ahora le ha visto con afán de reincidir, no parece probable que se la dé. El truco sirve para colocar la presión sobre Llarena y acusarle a él de impedir que se invista al candidato, pero en última instancia es tan inútil como proponer a Puigdemont". 

Es por eso, resume, "que la gloria de Sànchez como galán principal está llamada a ser efímera. Y en la lista de espera ya está Turull".

Pero para el periodista, "lo interesante de las últimas horas no es tanto lo de Jordi como lo de TV3. Que Esquerra, en la negociación, haya arrancado para sí el control de la televisión pública. Aquí nadie disimula: en el reparto del botín se incluyen las consejerías, los cargos de confianza y la joya de la propaganda, el gran altavoz gubernamental. Quién maneja TV3, quién maneja Catalunya Radio. Quién manda ahí. Quién decide qué personas dirigen los principales programas".

Con no poca ironía, resume que se trata de "un ejemplo encomiable de independencia y despolitización de los medios públicos. Esto para ti, esto para mi. Tú mangoneas aquí, yo mangoneo allí. Los puestos, los contenidos y el presupuesto". 

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