24 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los coches de choque noquean a Sainz y a Bottas

Hamilton, celebrando un nuevo triunfo en el podio de la Fórmula 1

Hamilton, celebrando un nuevo triunfo en el podio de la Fórmula 1

Hamilton volvió a ganar y Carlos Sainz tuvo la inmensa fortuna de salir sin un rasguño de un violentísimo accidente tras uno de los safety cars que le llevó al abandono.

Ocho abandonos, seis por accidentes fuertes, una salida, dos resalidas tras bandera roja y tres coches de seguridad. El Gran Premio de la Toscana bien podría haber sido el GP de Desguaces Luigi (por aquello de que se celebra en Italia). En los coches de choque, Carlos Sainz tuvo la inmensa fortuna de salir sin un rasguño de un violentísimo accidente tras uno de los safety cars y después de haber trompeado al rozase con Stroll en la salida.

Bottas, que tenía todo a su favor para hacerle cosquillas a Hamilton tras una extraordinaria primera salida, fue otra vez un taxista finlandés y sólo pudo acabar segundo, tras el británico. Tercer doblete Mercedes de la temporada. El podio lo cerró Alex Albon, el primero de su carrera: el otro Red Bull, el de Verstappen acabó en la grava en la primera vuelta.

Fue un GP el de la Toscana con aroma a esperpéntico. Verstappen sufrió problemas eléctricos en parrilla, Hamilton casi casa el coche saliendo desde la pole, Bottas se colocó primero y Carlos Sanz hizo un salidón que le situó sexto. Pero eso fue en las dos primeras curvas. En la tercera, Sainz se rozó con un agresivo Stroll y trompeó, con la fortuna de que sólo Vettel, y muy ligeramente, le rozó. Algo más atrás, Verstappen se iba a la grada junto a Gasly, el ganador la semana pasada, en una colisión en la que también se vieron involucrados Magnussen y Giovinazzi. Sainz pudo reanudar la marcha, decimoquinto, en condiciones de carrera neutralizada.


Ese primer coche de seguridad de la carrera casi acaba en drama. Bernd Maylander, el experimentado conductor del safety car en el Mundial de F1, apagó extrañamente tarde las luces que avisaban de que la carrera se reiniciaba. Bottas, liderando, se vio en plena recta casi parado, así que ralentizó aún más la marcha hasta la línea reglamentaria de adelantamiento, pero por atrás pensaron que la carrera se había relanzado y se vivió una situación angustiosa cuando de repente se encontraron a los coches parados cuando ellos iban a todo gas: Magnussen, Sainz, Giovnizzai y Latifi se estamparon unos contra otros, poniendo en serio peligro su integridad física. No hubo que lamentar lesiones, sólo cuatro coches para el desguace, pero la F1 debe revisar el procedimiento de salida tras coche de seguridad antes de que sea demasiado tarde.

En la siguiente resalida, Bottas se dejó arrebatar el liderato por un Hamilton que, esta vez, sí había salido bien. Y el británico hizo lo de siempre: sacar 2-3 segundos a su perseguidor y gestionar gomas. Por atrás, Ricciardo, Stroll y Alban peleaban por el tercer cajón del podio mientras los Ferrari intentaban arañar algún punto y un sensacional George Russell metía a su Williams (ya sin los Williams por primera vez) en los puntos.

Pero Stroll volvió a sufrir otro tremendo accidente, persiguiendo a Ricciardo y a causa de lo que pareció una rotura en el tren trasero. De nuevo, bandera roja. De nuevo, resalida tras el parón. Y Bottas se dejó comer la tostada por Ricciardo en vez de apurar a Hamilton. Cuando el finlandés superó al Renault, el seis veces campeón del mundo ya estaba demasiado lejos. Albon, con una pasada estratosférica al australiano, se aseguró el tercer escalón del podio.

Puntuaron los dos Ferrari, y puntuó Raikkonen pese a una penalización. Sexto fue Lando Norris, con su McLaren. Y Russell, otra vez, se quedó sin puntuar. Pero su exhibición de pilotaje fue espectacular. Aquí hay piloto.

 

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