12 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Podemos recibe eufórico la llave de la gobernabilidad de España

Iglesias compareció pletórico tras quedar en tercer lugar.

Iglesias compareció pletórico tras quedar en tercer lugar.

La remontada se cumplió y eso bastó a los podemitas para celebrar la medalla de bronce de las elecciones generales. Un resultado que Iglesias quiere aprovechar al máximo en sus objetivos.

"Re-mon-tada, re-mon-tada", fue la consigna más coreada por los militantes más enardecidos de Podemos que esperaban en el Teatro Goya de Madrid, en las inmediaciones del Paseo de la Ermita del Santo, donde la política se coló hasta en el catering al optar por Pepsi -ERE obliga- en lugar de Coca Cola. 

Pablo Iglesias no asaltará los cielos pero ha colocado a su partido en el medallero de las elecciones generales con el bronce del tercer puesto traducido en 69 diputados. 

"España va a cambiar", fueron las primeras palabras del líder de Podemos en su primera comparecencia, ya con el escrutinio cerrado. Escoltado por la plana mayor morada, incluidos Juan Carlos Monedero y Tania Sánchez en segunda fila, Iglesias hizo balance de votos. 

"Hemos obtenido más del veinte por ciento de los votos, en torno a cinco millones de sufragios. Somos la primera fuerza en Cataluña y País Vasco y la segunda en la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana, Navarra, Baleares y Galicia. El Partido Socialista ha obtenido su peor resultado de toda la democracia y el PP el peor resultado desde 1989", lanzó en su discurso. 

Con 69 diputados para "defender la justicia social y luchar contra la corrupción", Iglesias comenzó desde el minuto uno a vender caro cualquier tipo de apoyo centrándolo en un acuerdo para reconocer la plurinacionalidad de España. "No toca hablar de entendimientos sino de reformas constitucionales", zanjó ante las preguntas en relación a un posible pacto con el PSOE.

Por si hubiera dudas, lo repitió y aseguró estar dispuesto a tender la mano a todos -sin especificar- siempre y cuando asuman la cuestión.  

Doblar el brazo al PSOE

Desde luego, el resultado queda muy lejos del barruntado por las encuestas de hace un año en las que Podemos se colocaba como alternativa de gobierno al Partido Popular. Sin embargo, nada de eso arredró a quienes durante la tarde-noche en que la formación morada se jugaba los cuartos coreaban la consigna de remontada y prorrumpían en aplausos.

Y es que a diferencia de Ciudadanos, Podemos consiguió recuperar en el sprint final. Algo que hace dos meses parecía imposible y que desde la propia formación morada -desliza de Carolina Bescansa incluido- reconocían. Iglesias y Errejón consiguieron taponar el pinchazo en el neumático del partido. 

En plena euforia electoral, la valoración de los dirigentes podemitas apuntaba a dos cuestiones: la debacle de la Unidad Popular de Alberto Garzón ("Sólo podemos felicitar a Alberto Garzón por su buen resultado", afirmó Iglesias), la recuperación del fuelle perdido y la posibilidad de doblar el brazo al PSOE en base a posibles pactos. 

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