El mundo rural: desaparición u oportunidad

El mundo rural es rico en recursos naturales, patrimoniales, culturales,...pero necesitan convertir todo ello en forma de desarrollo para que sus vecinos puedan vivir dignamente

Por haber nacido en un pueblo, aunque no muy alejado de la ciudad, pero con formas de vida, cultura y mentalidad agrícola, que es con lo que primero asociamos al mundo rural, me he sentido siempre identificada, y sobre todo interesada, tanto en mi andadura personal como profesional, en aportar a nuestros pueblos, para que sobrevivan a las modas cosmopolitas de las ciudades, más allá del siglo XXI.
Por haber respirado aire puro de nuestro campo, por haber crecido entre plantas, árboles, y animales domésticos que convivían en los hogares de mi generación, en mi pueblo, como parte integrante de la familia.

Celebrando el alumbramiento de la cerdita de mi vecina, dando de comer al caballo de mi abuelo, que servía de arrastre de su carro, en sus escapadas matutinas a pasar el día en su terreno. O acudiendo al corral, con la madre de mi amiga, a recoger los huevos que habían puesto las gallinas. Sin olvidar cuando mi padre nos enseñaba “las crías” de nuestra coneja, entre algodones, rápidamente, claro, para no levantar sospechas a la progenitora, que las guardaba celosamente.
Porque no creo que en todas estas vivencias haya sólo nostalgia de buenos tiempos, sino afianzamiento de la idea, de que las dos realidades: el pueblo y la ciudad, deben de persistir. Debemos ser capaces de ofrecer a nuestra sociedad calidad de nuestro entorno, en formatos de vida diferentes, para poder cubrir las necesidades de todo tipo que tenemos las personas.
Por ello, me resultó especialmente significativo, la manifestación del pasado domingo en Madrid, donde de una manera organizada el mundo rural de toda España nos llamaba la atención sobre su existencia, sus problemas, pero también sus virtudes, que son muchas. Solicitaban atención y sensibilización, porque el mundo rural es rico en recursos naturales, patrimoniales, culturales,...pero necesitan convertir todo ello, en modos de vida, en forma de desarrollo para que sus vecinos puedan vivir dignamente, y sus jóvenes puedan soñar con su futuro en ellos.
Me llena de alegría la existencia de la Asociación Nacional Serranía Celtibérica, de la que forman parte bastantes municipios de Valencia: de la Serranía, el Rincón de Ademúz y Requena Utiel, …constituida precisamente para “fomentar el desarrollo de acciones y políticas territoriales que incidan en el bienestar social y económico de la población rural" , y destaco el momento en el que han decidido visibilizarse. Así, desde el pasado domingo, son parte de la campaña de algunos partidos políticos que han aprovechado la oportunidad, para intentar llevar al mundo rural al centro de su campaña.
Pero en la virtud está el peligro, es así de real, y el mundo rural debe conseguir compromisos de la oportunidad, serios y firmes, y si llevan rúbrica todavía mejor, porque el momento es efímero pasado el día clave de las urnas.
Por mi parte ánimo a la asociación a todas las personas y pueblos que la forman, a seguir reivindicando su existencia y su pervivencia, porque los valores que nos aporta el mundo rural y sus gentes son necesarios en esta sociedad y en este país que es España.

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