22 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

López Schlichting hace polvo a Carme Forcadell con una insinuación demoledora

La actuación sectaria de la presidenta del Parlament de Cataluña en el último órdago independentista no pasó desapercibida y la locutora de la COPE fue un poco más lejos en sus afirmaciones.

No se habla de otra cosa. Los periodistas y analistas políticos se llevan las manos a la cabeza con lo que ocurrió este miércoles en el Parlament de Cataluña y a nadie le pasó desapercibida la actuación de su presidenta, Carme Forcadell.

Menos que a nadie a Cristina López Schlichting que un duro artículo en La Razón arremete contra ella y hace un símil demoledor.

Y es que para la locutora de COPE, "lo que vimos en la cámara catalana fue entre coreano del norte y tabernario. Yo creo que Carme Forcadell, la presidenta local, se había tomado un valium. De otro modo no se explica su hieratismo, su impavidez de momia, que ni el pobre Dalí en su descanso interrumpido. Diputados de todos los grupos de la oposición se echaban las manos a la cabeza ante el atropello de la ley y ella los miraba como La Hierbas de la tele, como si los atisbase en la lejanía y entre una niebla espesa, y contestaba con un soniquete: "El pleno ha votado, manda el pleno".

Sin anestesias, Schlichting recuerda que "el doctor Gaona, eminente psiquiatra, me ha explicado a menudo que los psicópatas tienen la función social de llevar adelante sin reparo lo que para los demás es repugnante. Pueden ser muy útiles para matar en serie en un conflicto, por ejemplo, toda vez que carecen de empatía y cumplen a rajatabla sus planes, sin estorbo del sentimiento. Forcadell reaccionó ayer como una replicante, estaba decidida a imponer la ley de convocatoria del referéndum, al margen por supuesto de los catalanes que no piensan como ella, las leyes constitucionales o el reglamento de la cámara. Parecía un robot". 

En esta línea señala que "desde el patio de butacas asentían con media sonrisa falsa Puigdemont y Junqueras, felices de una vasalla tan eficaz. Ya les sirvió dignamente al frente de la Asamblea Nacional Catalana. El comportamiento de estos tres actores merece más un diagnóstico que un juicio. Personalmente empiezo a dudar que estén enteramente en sus cabales. Claro que la intoxicación ideológica suele llevar a la locura. El intoxicado acaba rompiendo amarras con la realidad y borrando a los demás de su horizonte". 

 

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