23 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

RTVE: el segundo asalto del independentismo tras conquistar igual La Moncloa

La cúpula de RTVE le debe el puesto a ERC. Se corona así un nuevo asalto a las instituciones de quienes, sin los votos de los españoles, se juntan para ocupar todos los espacios posibles.

 

 

Con el mismo esquema que en la moción de censura, el PSOE, Podemos y los partidos independentistas han tomado el control absoluto de RTVE, sorteando en este caso además una ley muy clara aprobada ya que fijaba el mecanismo de elección de los directivos de ente público, mediante un concurso abierto que redujera al máximo la arbitrariedad y las injerencias políticas.

De esta manera, la Corporación estará dirigida en exclusiva por consejeros nombrados por una amalgama de partidos con intereses bien distintos que sólo coinciden en una cosa: juntarse para asumir cuotas de poder en todos aquellos espacios en los que la aritmética lo permita.

Pero es un escándalo que tomar al asalto así RTVE, en nombre de una supuesta pluralidad y para imponer una presunta independencia que, en realidad, están ahora más amenazadas que nunca: sólo hay que recordar cómo el diputado Pablo Iglesias se encargó personalmente de seleccionar al presidente del ente, en una maniobra impúdica pero clarificadora de las verdaderas intenciones de su partido.

No se puede defender ni la independencia ni la pluralidad si a la vez se justifica el asalto de Podemos con la última palabra del separatismo

Que aquello lo frenaran los empleados de RTVE fue una buena noticia que cabe agradecerles; pero que hayan aceptado el decreto ley, en lugar de insistir en la aplicación urgente de la ley, evidencia que a ellos también los movía más desalojar a la anterior cúpula del ente que garantizar una nueva desprovista de peajes políticos: si hubiesen insistido ahora en denunciar el grosero asalto a la Corporación y en exigir el concurso público, seguramente ni el PSOE ni Podemos se hubiesen atrevido a imponer un Consejo de Administración más ideológico que nunca ni a entregar a ERC la última decisión sobre la presidencia.

 

 

Hacen bien el PP y Ciudadanos en no participar en el enjuague y en ceñirse a la ley para recordar que el procedimiento de elección de los directivos de RTVE ya existe y no es, desde luego, situar al frente a quien quieran Sánchez e Iglesias, pactándolo con Urkullu y Junqueras a cambio de concesiones que aún se desconocen.

Como con la moción de censura, se inventa una emergencia democrática para maquillar un asalto que no está respaldado en las urnas

Tampoco lo es repetir ese mismo esquema, pero con el plácet de los sindicatos del ente público, a quienes sin duda hay que escuchar porque representan a los trabajadores, pero a los que no hay que obedecer tampoco como si su criterio fuera el único posible.

 

RTVE era y es mejorable, pero la imagen que los inductores de este asalto han querido dar de ella como órgano propagandista y manipulador es simplemente falsa y repite el falaz argumento justificatorio de la moción de censura: presentar siempre todo como una emergencia democrática inaplazable para, a continuación, entrar derribando leyes, costumbres o votos con alianzas controvertidas entre socios a menudo enfrentados y sin los mismos objetivos.

Lo cierto es que, sin pasar por unas Elecciones, España está gobernada por un presidente con 84 diputados que logró el puesto con el apoyo de partidos que no creen en el país que Sánchez gobierna. Y lo cierto es que, por primera vez en la historia, RTVE va tener una cúpula monocolor viable gracias a un partido separatista. Y por mucho eufemismo que utilicen para camuflar ambas certezas, son simplemente incontestables.

 

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