09 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Rajoy tenía decidido dejar el escaño desde el primer momento y lo cumplió

Rajoy y Cospedal, en la última Junta Directiva Nacional del PP

Rajoy y Cospedal, en la última Junta Directiva Nacional del PP

En tres semanas el presidente lo ha dejado todo sin hacer ruido, con discreción y emitiendo un último mensaje al PP: me llevo toda la mochila para que recuperéis pronto el Gobierno.

Seguramente no ha habido nunca un caso como el de Rajoy: muchos se han ido de la política, pero prácticamente ninguno lo ha hecho con tanta rapidez y discreción, sin contarle a casi nadie sus planes y cumpliendo una hoja de ruta que tenía decidida desde el primer momento.

El presidente del PP, que lo seguirá siendo hasta que el Congreso Extraordinario elija a su sucesor, muy probablemente su paisano Alberto Núñez Feijóo, abandonó el viernes su escaño como diputado, coronando tres semanas de despedidas desde lo más alto pero, también, con el mayor silencio.

 Para muchos ha sido una sorpresa, pero en realidad lo tenía todo decidido desde el primer minuto: cuando Sánchez registró la moción de censura y el presidente del Gobierno supo horas después que prosperaría, trazó un plan que ha cumplido al milímetro: negarse a dimitir para que, a su juicio, toda España viera el desalojo forzado desde un grupo con solo 84 diputados apoyado por Podemos y los nacionalistas; convocar al PP a un cónclave para elegir sucesor y, por último, renunciar al acta de diputado.

 

Rajoy, en el Congreso para sus últimos Presupuestos antes de la moción

 

"Una lección para todos", comentan en su entorno, y "una manera de ayudar a su partido, que lo seguirá siendo siempre", explican. Ahora queda por  saber qué hará. Como expresidente, tiene derecho a formar parte del Consejo de Estado, un prestigioso y reservado órgano consultivo que comporta una asignación anual de 100.000 euros, superior en 20.000 a la 'pensión' vitalicia que por ley corresponde a todos los inquilinos de La Moncloa.

¿A Santa Pola?

Pero no está claro que acepte ese destino, al menos de momento, pues lo tendrá reservado de por vida y en cualquier momento podría incorporarse, tal y como por ejemplo ha hecho su predecesor, José Luis Rodríguez Zapatero. Nadie despeja esa incógnita, aunque leyendo los pasos dados por Rajoy a lo largo de su vida, lo normal es que recupere su vieja ocupación y retorne a su puesto como registrador de la propiedad.

Sí se interpreta como una enorme ayuda al PP todos los gestos de Rajoy. "Se queda todo el equipaje, se retira pronto y bien, por la puerta grande, y le deja al PP una ocasión muy buena para regenerarse y coger fuerzas. Si lo hacemos bien volvemos a gobernar en un año; si no puede pasar una década", resume a Esdiario un dirigente popular de primera fila.

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