18 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La magia de lo simple

Simeone aplaudido por el público del Calderón.

Simeone aplaudido por el público del Calderón.

El Atlético de Madrid, con un equipo y un discurso de lo más simple, se ha hecho un merecido hueco entre los grandes de Europa. Y no termino de asimilar muy bien por qué.

Partamos de la base: yo soy madridista. Lo digo por si alguien quiere dejar de leer ahora que aún está a tiempo. Pero ojo ahí, porque a pesar de mi condición no me avergüenza reconocer que admiro lo que ha conseguido Simeone transformando un Atleti que se alineaba entre ese nutrido grupo de equipos que tan pronto está luchando por entrar en Champions, como por no descender a segunda.

Los admiro. Los admiro porque este éxito tiene un trabajo inmenso detrás. Un trabajo oscuro de hacernos ver que este equipo rácano, sucio y marrullero es el ejemplo a seguir por todos. Y es que de verdad lo creo, son el ejemplo a seguir. Son el equipo de moda. Pero, ojo, es que la heroína también estuvo de moda, y en pleno 2016 estoy viendo a mucha gente enganchada a esta mierda, y no les veo la salida.

El Atleti es el equipo de moda. Pero, ojo, es que la heroína también estuvo de moda.

Estáis (los colchoneros) abrazando algo muy simple. Y seguir discursos y modelos simples suele traer consecuencias peligrosas. Repetís consignas como si del político de turno con el argumentario de su partido se tratara. Soflamas que realmente no significan nada, están huecas, vacías. Partido a partido, pertenencia, juntos, intensidad o valores suponen una amalgama de eufemismos y conceptos inconexos que, por sí solos, no suponen absolutamente nada, pero que en boca de vuestro neochamán, lo son todo. Y os jalea con los brazos, y todos a gritar.

Al margen del discurso, su juego es manifiestamente aburrido: no dejan jugar y, entre tanto, atacan lo mínimo para marcar un gol; y cuando éste se consigue, se acabó el partido, el fútbol y la emoción porque es muy difícil penetrar en su entramado defensivo, que deja entrever menos fisuras que el peinado de su entrenador.

El más difícil todavía ha sido conseguir que la prensa reme a su favor también. Diría que es la primera vez que hay unanimidad mundial en aplaudir a un equipo de estas características. Un entrenador que, por poner tres ejemplitos de nada, empuja a su delegado, que insta a que se lancen balones para cortar el juego o que ha llegado hasta a pegar una colleja a un árbitro, cuenta con el respeto y la admiración de propios y ajenos en el mundo de la opinión deportiva. Tanto es así, que los días que sucedieron estas pequeñas anécdotas agresivas y fulleras que os cuento hice el esfuerzo de leer los artículos de opinión de los periodistas más afamados. Terminada esta lectura, pasé por el baño para meterme los dedos y vomitar todo lo que me había tenido que tragar y me prometí delante del espejo que no lo volvería a hacer, pero saqué una gran conclusión: a ninguno le pareció realmente nada malo. Porque es el equipo del pueblo.

Es que quizá este Atleti es la verdadera manifestación y representación de la cultura española: nos parece que los jefes que gritan mucho son los mejores, miramos para otro lado cuando vemos agresiones intolerables o, sencillamente, si podemos trampear un poquito para pagar menos a Hacienda, lo hacemos.

Y este es el equipo que va a ganar su primera Champions. Y de corazón os digo que lo merecen, porque son muy buenos y porque el Cholo es el mejor entrenador de Europa. A los madridistas solo nos queda sentarnos a disfrutar del honor que nos ha concedido la historia de dejarnos competir contra este maravilloso equipo.

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