30 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Arturo Pérez-Reverte, acosado por una mujer: "Acojonado me tenía"

Arturo Pérez-Reverte.

Arturo Pérez-Reverte.

El escritor y académico ha compartido en Twitter una incómoda experiencia con aviso a navegantes.

Arturo Pérez-Reverte suele utilizar Twitter para contestar con elegancia y contundencia a aquellos que parecen haber perdido sentido el menos común de los sentidos, el sentido común. Sus víctimas, casi siempre, acaban siendo especímenes de la fauna de la progresía que abunda por las redes sociales. Y claro, el encontronazo acaba siendo trending topic.

Sin embargo, este sábado, el escritor y académico ha sido tendencia en Twitter al compartir una experiencia bastante incómoda: "Lo que voy a contarles me ha ocurrido hoy, hace sólo cincuenta minutos. Y voy a contarlo porque tal vez sea de utilidad para alguien. O tal vez no".

 

"Dando un paseo cerca de mi casa hablo por teléfono con mi amigo Edu Galán. Se acerca una mujer joven con mascarilla e interrumpe la conversación. Dice que busca trabajo como empleada de hogar, y si conozco a alguien a quien interese. Respondo que no", señala Pérez-Reverte, que añade que la mujer en cuestión le dice que "es portuguesa", algo que no acaba de convencerle del todo porque no cree "identificar ese acento, sino uno del este de Europa".

 

"¿Tienes algún amigo al que le interese hacer el amor?"

La joven seguía insistiendo y el autor de la saga de Alatriste le da la misma respuesta. Y es aquí cuando llega la sorpresa: "Me pregunta, literalmente: '¿Y tienes algún amigo al que le interese hacer el amor?'".

En ese momento, Pérez Reverte la contesta que tampoco tiene "amigos así" y hace el ademán de irse. Pero la insistencia de la mujer pasa a mayores: "Me agarra por un brazo e insiste: '¿De verdad no conoces a nadie?'. Doy un tirón y libero mi brazo mientras me pregunto cómo habrá llegado hasta aquí (afueras de Madrid): si sola o si la habrá traído alguien".

 

"Vuelve a agarrarme por el brazo. Aunque llevé una vida agitada, me siento indefenso. Ni siquiera me atrevo a zafarme con brusquedad. A esa joven le bastaría con ir a la Guardia Civil y decir cualquier cosa, y yo pasaría esta noche en un calabozo, por lo menos. Eso, de momento", continúa la letra T de la Real Academia Española, que sigue añadiendo tensión al relato, que finaliza del siguiente modo: "Libero al fin mi brazo, me alejo, vuelvo a telefonear a Edu y se lo cuento. "Acojonado me tenía" le digo. "Lo que viene de camino y el paisaje que nos espera van a ser de órdago", añado. Y Edu me dice que sí, que en efecto. Que van a ser de órdago". 

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