20 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

José María Aznar, ¿el retorno del Jedi?

 

 

 

Luke Skywalker para unos, Darth Vader para otros, indiferente para nadie. Aznar volvió al Congreso como un caballero Jedi del PP para medirse al lado oscuro, o a la inversa según el cristal con que se mire. Su enfrentamiento con Pablo Iglesias y Gabriel Rufián convirtió una noble sala de la cámara en una habitación infantil en la que él, el padre, mandaba a la cama a los niños pidiéndoles que primero abrieran un rato las ventanas, para disipar el olor a tigre.

Flaco, ácido, con un peinado peculiar y esa mirada penetrante que en tiempos provocaba reflujos intestinales relacionados con el pánico, la rehabilitación total del viejo mito del PP ha llegado, curiosamente, para hablar del mayor problema que los populares han tenido nunca, la corrupción.

 

Nada más ganar su Congreso, Casado se puso como objetivo reunir en una misma fotografía a Mariano Rajoy y José María Aznar, separados por algo más que la distancia: ese reencuentro simbolizaría la reconciliación interna y le designaría definitivamente como depositario de una saga que nació con Fraga y concluye de momento en él, con Suárez junior en la foto principal para enlazar al PP con la Transición y espantar fantasmas manidos del franquismo.

 

 

De momento, Josemari  vuelve a estar cómodo en la primera fila y ya nadie descarta que vuelva a ejercer un papel más protagonista a la sombra, y no ensombreciendo, del joven líder popular. Recluido en la FAES y en el Instituto Atlántico del Gobierno, se le llegó a situar más cerca de Albert Rivera que de su propio partido, aunque su plan era otro bien distinto que hoy suena a quimera pero mañana Dios dirá: reunificar a todo el centro-derecha español bajo unas siglas únicas, una opción hoy remota que en algún momento podría ensayarse en, digamos, Cataluña.

Casado y Rivera

En esa idea, atlántica y española a la vez, con socios ilustres como Vargas Llosa o Borja Prado a su vera; Aznar no ha dejado de concitar muchos apoyos y amistades, con Manuel Valls entre ellas: que su nombre suene como candidato a la alcaldía de Barcelona y que el Jedi vuelva a estar activo y con buenas relaciones con Casado y Rivera a la vez alimenta esa hipótesis, sin necesidad de ir más lejos.

 

Quimera o realidad, el diablo y el mesías, el elegido y el proscrito; ha vuelto. Aunque solo sea un poco. Y a lo lejos se escuchan los gritos de pavor, de expectación o de indignación, tres emociones que sólo suscitan unos pocos.  El futuro, una incógnita, pero no será ya más de silencio.

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