17 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las cuentas del dinero venezolano no le cuadran a la fundación de Iglesias

A la CEPS en la que trabajó Iglesias no le cuadran las cuentas.

A la CEPS en la que trabajó Iglesias no le cuadran las cuentas.

Si Caracas autorizó pagos por cerca de siete millones de euros a la Fundación CEPS, entonces algo falla porque las cuentas de la entidad muestran otra cantidad distinta.

Podemos sigue siendo la estrella en los medios digitales. Al hilo de los pagos venezolanos a la Fundación CEPS, el partido morado ha decidido tomar cartas en el asunto, según señala Patricia López en Público:

"Podemos quiere saber si desde la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía, que dirige el comisario Eugenio Pino, se filtró el conocido informe contra la formación que se ha atribuido a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) pero que, como desveló Público el 18 de enero, en realidad es un encargo de la Secretaría de Estado de Interior, dirigida por Fernando Martín Vázquez, a la cúpula policial encabezada por el comisario Pino".

Claro que mientras afloran nuevas informaciones, como la de Miguel Ángel Ruiz en OKdiario

"La Fundación CEPS (que en aquel momento estaba dirigida por los actuales líderes de Podemos) sólo declaró en sus cuentas oficiales 3,7 de los más de 7 millones de euros que ha recibido del Gobierno de Venezuela desde 2002".

Pero al margen de eso, Podemos concita críticas furibundas como la de Federico Jiménez Losantos en Libertad Digital:

"Si no fuera tan matonesca, si no exhibiera tan obscenamente su condición violenta y liberticida, resultaría divertida la puesta en escena de la mara de Pablo Iglesias, esos borreguitos de Norit con ínfulas de manada de lobos. Y de lobas. Y si cunden los bebés de atrezzo, de los cinco lobitos".

Jesús Cacho, desde Vozpopuli, prefiere ir por otro camino: 

"Al líder de Podemos se le pueden reprochar muchas cosas, pero difícilmente se le puede acusar de falta de coherencia. Él nunca ha engañado a nadie. Siempre ha mostrado a las claras sus intenciones: ir a nuevas generales para tratar de convertirse en fuerza hegemónica de la izquierda tras la previa absorción de IU. Eso, o dinamitar el PSOE desde dentro formando parte de un Gobierno cuya vicepresidencia, con el control de los órganos claves del aparato del Estado, estaría ocupada por él".

Precisamente sobre el PSOE y Podemos escribe lo siguiente Antonio Pérez Henares en Periodista Digital:

"Todo valía, y a Sánchez todo le hubiera valido si le hubieran dejado. O si Iglesias hubiera aceptado el papel de monaguillo. Pero Podemos no está para eso. Con sus cinco millones largos de votos lo dejó bien claro desde el principio. “Estamos casi en igualdad y en esa condición pactaremos. Sino no hay trato”. Es coherente. Formar parte del Gobierno y llevar a él sus postulados. Eran lentejas. Pero era también el suicido del PSOE si tragaban con ello y eso dirigentes con más luces y recorrido que Sánchez lo han visto y muy claro".

El líder del PSOE es otro que también está de plena actualidad, y no por lo que él quisiera, como resalta Ricardo Rodríguez en ESdiario:

"Atrás quedaron 110 días de declaraciones de unos y de otros, interminables ruedas de prensa, citas secretas, filtraciones interesadas y ridículo postureo. Punto y final. ¿Y qué hay de Sánchez? Posición complicada en extremo la suya. En huida hacia nadie sabe dónde, siempre en busca de una tabla de salvación, ante la mirada asombrada de gran parte del viejo PSOE."

Claro que tampoco se libra el PP de las tensiones internas. Para empezar, Alberto Pérez, en El Confidencial, analiza una encuesta propia sobre posibles candidatos populares para llegar a la siguiente conclusión:

"El 42,2% de los votantes que el 20-D votaron al Partido Popular prefieren que la candidata en un hipotético 26-J fuera la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, frente al 26,9% que apoya a Rajoy. Incluso la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que entre los votantes del PP logra un 13,5% de apoyo, supera al presidente del Gobierno en funciones en las preferencias de quienes no votaron al PP el 20-D pero estarían dispuesto a hacerlo en una nueva cita electoral".

Al hilo de eso, ¿quién será la misteriosa y maquiavélica persona que agita hilos desde La Moncloa para ganar enteros en el PP? Lo señala Antonio Martín Beaumont en ESdiario:

"El PP no debe permitir bajo ningún concepto que desde La Moncloa, donde tienen despacho varios de los principales responsables de la pérdida de votos del centro derecha desde 2011, haga y deshaga a su antojo una mano negra que guarda excelentes relaciones con determinados medios. Esa que pretende enfrentar a Rajoy con los jóvenes para luego emerger como tercera vía, presentándose ante las bases del PP como joven con experiencia".

En todo caso, y como apunta John Müller en El Español, "podría ocurrir que en el seno del PP se esté dando una colisión entre la voluntad personal y la institucional. A veces, los síntomas de esto no son fáciles de discernir".

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