11 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El escrache a Yolanda Díaz se vuelve en su contra por unas palabras del pasado

Yolanda Díaz, sobre la imagen del escrache que sufrió

Yolanda Díaz, sobre la imagen del escrache que sufrió

La ministra de Trabajo de Podemos sufre en sus propias carnes un incidente que ella misma y su jefe no hace tanto jaleaban. Y ésta es la reacción de las redes.

 

 

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se ha convertido en Trending Topic del fin de semana por un incidente ciertamente desagradable: una veintena de empleados del sector taurino le hizo un escrache en toda regla en una visita suya a Toledo, en protesta por el maltrato que dicen estar sufriendo desde el Gobierno y, más en concreto, desde su departamento.

Sin duda las imágenes son condenables, pues aunque a ella no se la ve, la secuencia del vídeo demuestra una cadena de insultos y escenas agresivas impropias de un país donde todo se puede decir y denunciar sin recurrir a los excesos:

 

 

Nada justifica los graves insultos ni las escenas de tensión, ni siquiera la posibilidad de que el fondo de la protesta esté cargada de razón: el mundo taurino es objeto habitual de desprecio e indiferencia, cuando no persecución; pese a que emplea a miles de personas y es un símbolo de identidad de España. Quizá por eso mismo se le denigra tanto desde algunas trincheras ideológicas. Pero nada de eso hace más tolerables las imágenes.

El problema es que los mismos que condenan estos escraches si los sufre uno de los "suyos", miraban para otro lado cuando los padecía uno de sus "enemigos". O aún más: los propios damnificados ahora se caracterizaron en el pasado por jalear este tipo de abusos, como la propia Yolanda Díaz a la cabeza, autora de un mensaje que ahora le resta autoridad en su denuncia:

 

 

Cientos de tuiteros le han recordado a la ministra de Unidas Podemos qué decía ella misma de ataques como el que ahora ella ha soportado, denunciando el evidente cinismo de quienes han calentado un fuego que ahora a ellos les quema. Con el mayor pirómano de todos ellos al frente, el vicepresidente segundo, líder de Podemos e incendiario en jefe, Pablo Iglesias:

 

 

Y para rematar el paisaje, Twitter ha resucitado el escrache más desagradable que se recuerda, el padecido en su día por la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en plena calle, cuando volvía a su casa y una jauría la acosó sin miramientos. Y tanto que ahora se ponen estupendos, entonces callaron, como el ínclito abogado de Puigdemont, condenado en el pasado por colaborar con ETA, Gonzalo Boye:

 

 

Y es que hay que recordar que toda la cúpula de Podemos y adyacentes defendió con uñas y dientes este "método de protesta" que ahora, cuando les roza, provoca indignadas reacciones y tilda de "fascista" a todo aquel que hace algo parecido a lo que ellos promocionaban: desde protestar en Galapagar hasta hacerlo en Toledo es, de repente, un "ataque ultraderechista". Qué poca memoria, o cuánta impostura.

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