04 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La humillante foto de Bolt en mitad de la carrera que ha levantado ampollas

El atleta jamaicano demostró que no sólo es el hombre más veloz del mundo colgándose el oro durante tres Juegos Olímpicos consecutivos en la prueba de 100 metros sino que lo hizo a su manera

Tal como se esperaba el atleta jamaicano Usain Bolt se convirtió en el primer velocista capaz de colgarse el oro durante tres Juegos Olímpicos consecutivos en la prueba de 100 metros, aunque esta vez tuvo que compartir foco con el sudafricano Wayde Van Niekerk, que sorprendió al mundo batiendo el récord mundial de 400 metros que Michael Johnson atesoraba desde el siglo XX.

No obstante, la superioridad de Bolt en la prueba de 100 metros volvió a ser tan aplastante que inundó de memes, comentarios y chistes las redes sociales, como suele ser habitual en estos casos. Sobre todo porque una foto fija del atleta jamaicano sonriendo a cámara en mitad de la carrera se convirtió en viral en cuestión de minutos y generó todo tipo de chanzas.

 

 

Y es que en el Estadio Olímpico de Río de Janeiro, todas las miradas volvieron a centrarse en Bolt, quien a punto de cumplir 30 años quería reafirmarse en el trono de la velocidad mundial, ese al que subió hace ocho años en Pekín.

Y lo logró, elevando su mito por encima del de Carl Lewis, el otro atleta que había conquistado el hectómetro en dos Juegos Olímpicos consecutivos (Los Ángeles'84 y Seúl'88). El tercer oro seguido en la prueba más veloz del atletismo era terreno vedado -también en categoría femenina- hasta que lo ha pisoteado el jamaicano.

Para lograrlo, ni siquiera necesitó rendir cerca de sus mejores marcas, este astronómico récord mundial que registró en Berlín 2009 (9.58) ni la plusmarca olímpica de Londres (9.63), aunque sí tuvo que pelear ante un Justin Gatlin que empezó dominando y que se tuvo que conformar con la plata, a ocho centésimas del ganador. El bronce fue para el canadiense Andre De Grasse por delante del gran derrotado, Yohan Blake.

Ese 9.81 de Bolt quizá supo a poco al público que abarrotaba el estadio, pero no al velocista, que lo celebró con la alegría desbordante que le caracteriza. No era para menos: su séptimo oro olímpico tras sus tripletes en Pekín y Londres. El de Trelawny jamás ha ganado una plata o un bronce olímpico. Solo oro. A partir de este martes seguirá buscando más en las pruebas de 200 y 4x100, en las que ya ha reinado dos veces.

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