30 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El "vídeo" oculto de Puigdemont apostando por la "guerra global" con su Ejército

Puigdemont, en una de sus conferencias a distancia

Puigdemont, en una de sus conferencias a distancia

Los "10.000 soldados" rusos ofrecidos al presidente fugado están ya en el juzgado. Pero hay más pistas del espíritu "belicista" que movía al entonces jefe del Govern.

El magistrado Joaquín Aguirre ha dado verosimilitud al ofrecimiento de un opaco grupo económico de "10.000 soldados" para que Puigdemont tuviera más sencillo imponer la República de Cataluña cuando declaró su independencia en 2017.

Su auto, basado en la interceptación de conversaciones entre colaboradores del expresidente fugado que hablan de ese asunto concreto, incluso cita a Putin indirectamente como posible inspirador de una campaña que incluía, además del refuerzo militar, la asunción de la deuda catalana, cifrada en 80.000 millones de euros; 61.000 de ellos con el Estado.

"En la estrategia de desinformación y desestabilización también habría participado el gobierno del Kremlin", explica el juez instructor de un caso que ha dinamitado las esperanzas de Puigdemont de competir con ERC en las Elecciones Catalanas al desactivar su gran respaldo financiero, un compendio de asesores y empresarios reunidos en torno a la marca "Tsunami Democrático" ahora desactivado.

 

Aunque la "militarización" del procés parezca un delirio, lo cierto es que aquel Gobierno de la Generalitat siempre coqueteó con la idea de disponer de Fuerzas Armadas propias o de utilizar a los Mossos d'Esquadra para consolidar su proyecto de independencia unilateral. Hay varias pruebas al respecto, pero la más explosiva de todas ellas es un vídeo, rescatado por ESdiario, en el que el propio Puigdemont lo deja claro:

 

 

El vídeo en cuestión forma parte de una comparecencia más amplia en la que, durante 45 minutos, Puigdemont explica cómo sería la independencia, qué pasaría con el sistema de pensiones o cuál sería la relación con Europa, siempre en un tono de "presidente de Estado" al margen de España, tal y como recoge su intervención íntegra

 

 

En esa intervención, fechada en agosto de 2017 y realizada a través de un chat en Facebook, Puigdemont habló muy claro en ese sentido: consideró "indispensable"  disponer de Ejército propio en un Estado catalán tener un Ejército y recalcó que la defensa era imprescindible "para el combate global".

"Se necesita esfuerzo, se necesita inteligencia militar y recursos para hacer frente a los ataques de las guerras modernas",  insistió, añadiendo una idea que remite a la "trama rusa" de algún modo, pues defendió la posibilidad de "sindicarse" con otras Fuerzas Armadas.

Más ejemplos "bélicos"

Es el mayor ejemplo del discurso belicista de aquel Govern, pero no el único. El proyecto de Constitución catalana, la llamada Ley de Transitoriedad,  contemplaba la expulsión de las Fuerzas Armadas españolas. Las Juventudes de Junts exigieron un Ejército propio este mismo mes de septiembre. O el instante en que el propio Puigdemont llegó a justifica la guerra en Eslovenia por su futuro.

 

 

Y los documentos secretos del separatismo unilateral, como Enfocats o la famosa Moleskine con las anotaciones privadas; siempre señalaron a los Mossos d’Esquadra como fuerza propia de la República impuesta a la fuerza. Ahora el juez tiene la palabra, con 21 detenidos y un volumen de pruebas que parecen apuntar en la deriva más inquietante del soberanismo.

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