03 de agosto de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Belén Esteban convulsiona, llora y maldice ante los mensajes de su hermano

Belén Esteban se encuentra entre la espada y la pared tras los últimos acontecimientos

Belén Esteban se encuentra entre la espada y la pared tras los últimos acontecimientos

Toño Sanchís ha dado un paso al frente. Para demostrar que Belén ha tenido un descontrol económico impresionante, ha recurrido a sus conversaciones con El Cuqui, el hermano de la Princesa.

Belén Esteban no puede más. Se siente vulnerable ante el inesperado golpe de efecto que su ex representante, Toño Sanchís, ha dado en El programa de Ana Rosa. Harto de las críticas de los últimos tiempos, el valenciano mantuvo una reunión, de cinco intensas horas, con el periodista Jano Mecha a quien, según su propio testimonio, mostró cerca de trescientos folios presentados ante notario que demostrarían la mala relación que la llamada Princesa del pueblo mantiene con parte de su familia.

Y es que en los escritos que se han aportado a la contestación de la demanda interpuesta por Belén, se acredita que la colaboradora tenía un absoluto descontrol del dinero que percibía y que su propia familia advertía un futuro desolador. Los gastos extraordinarios que acarreaban su adicción a las sustancias tóxicas, la generosidad que demostró con las personas de su entorno y una pésima administración podrían haber dejado las arcas de la Esteban en números rojos. Al menos eso es lo que asegura El Cuqui, el hermano de Belén que, como informó en exclusiva ESchismógrafo, era administrador único de la sociedad a través de la que facturaba en televisión.

La divulgación de los mensajes, en los que también se descubren importantes contradicciones de la contertuliana y supuestos apaños mediáticos para mantenerse de actualidad, han provocado que Belén se encuentre en un estado que preocupa a sus más íntimos que no han dudado en filtrar a este medio que llora amargamente cada vez que responde a una llamada telefónica. Llora, grita y maldice. Explican a este periódico que está muy dolida y confusa. Aunque su primera opción es la de desmentir la existencia de los mensajes, busca la forma de salir airosa del laberinto.

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