27 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pillan en Davos la foto más letal para el ego y la reputación de Pedro Sánchez

Este miércoles Sánchez ha vuelto a ponerse el traje.

Este miércoles Sánchez ha vuelto a ponerse el traje.

El presidente del Gobierno no contaba con que hubiera prensa a las puertas del hotel donde se hospeda. Pero la había, para su desgracia, y éste fue el momento embarazoso que vivió.

A Pedro Sánchez le gusta ir siempre hecho un pincel, incluso cuando sale a correr y La Moncloa distribuye fotos suyas convenientemente revisadas. Como ésta: 

 

Si hasta para visitar a los afectados de una riada (en Mallorca, en el caso de la imagen) va en traje, aunque tenga que cambiar los zapatos por botas:

Pero incluso el presidente del Gobierno tiene un traspié. Y él lo tuvo este martes a su llegada a la cumbre de Davos. Adiós al mito del presidente perfecto (estilísticamente). 

Sánchez no esperaba que hubiera prensa esperando apostada a las puertas del Hotel Morosani Schweizerhof de la ciudad suiza, donde se hospeda. Y resulta que la había. 

El socialista llegó con una gorra bien calada, en vaqueros, con una bufanda al cuello, auriculares en los oídos y un abrigo con capucha de todo menos elegante. 

 

Tan poco le gustó que los periodistas le pillaran así, a traición, que cuando una reportera le preguntó "¿presidente, qué mensaje viene a trasladar?" él dijo 'hola' por lo bajo, dio la callada respuesta y se metió en el hotel. 

Este miércoles a Sánchez ya sí se le ha visto en su salsa, con su traje impoluto, para pronunciar un discurso ante la  crème de la crème del capitalismo mundial.

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