06 de junio de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Aldón mete un susto a Ortega Cano que le deja tiritando a miles de kilómetros

Menudo negocio hizo el torero cuando su segunda esposa puso rumbo a la isla de Supervivientes. Muy pocos podrían haber previsto que sería ella la que se llevara los titulares y de qué forma.

Se ha convertido en una de las grandes protagonistas de esta edición de Supervivientes contra todo pronóstico pero por tramas que a veces nada tienen que ver con el reality de aventuras, sino con su vida privada.

Muy a su pesar, José Ortega Cano se ha colado de nuevo en titulares sobre su intimidad a costa de las conversaciones y las declaraciones de su esposa, Ana María Aldón, en Honduras.

Si la primera vez que logró pescar fue con la "ayuda" de la primera mujer de su esposo, Rocío Jurado, en su última salida al mar ha dado un susto de los buenos al torero.

De hecho, no dejaba de gritar y sus compañeros se preocupaban desde la orilla. "¿Se estará ahogando?", decía Yiya. Los gritos de Ana María resonaban por todos Los Cayos.

"¿Qué hago? ¡Qué me ahogo!", chillaba. Y es que la superviviente había perdido el apoyo bajo el agua e intentaba seguir a flote sin perder el pez que había pescado.

Hugo en seguida se lanzó al agua para socorrerla. También lo hizo Ivana. Posteriormente Ana María, más calmada al verles a su lado, se reía por no haber soltado el pez.

Cuando la superviviente consiguió regresar a la orilla, le decía a los compañeros que Ortega Cano había estado "a punto de quedarse viudo".

Pero es que no fue el único sobresalto que le dio a su esposo porque poco después en el juego de recompensa la cosa fue a peor. 

"El triángulo sin bermudas" exigía un esfuerzo físico muy elevado a cambio de un desayuno compuesto por café y tostadas para la ganadora. Ana María, Yiya e Ivana, habitantes femeninas de Playa Desvalida, se batieron en un reñido duelo a tres bandas en el que tenían que alcanzar unos objetos situados alrededor de un círculo que había dibujado sobre la arena. El problema es que estaban atadas.

Así las cosas, lo más llamativo y alarmante del juego fueron los gritos de dolor de Aldón durante la prueba. Lara le preguntó en varias ocasiones si se encontraba bien porque, de lo contrario, el juego se detendría de inmediato. La concursante se negó, quería luchar por esa recompensa, pero sus gritos no cesaban.

Al finalizar la prueba, Ana María rompió a llorar y pedía a gritos que dejaran de tirar de la cuerda (aunque en realidad ya nadie la estaba tensando). El doctor la atendió en el momento y comprobó que se encontraba bien. Es más, todas las penas se le pasaron pronto porque... ¡Resultó ser la ganadora del juego!

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