22 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La increíble historia de "Mamá Opel" y su fábrica de máquinas de coser

Factoría de Opel en Rüsselsheim.

Factoría de Opel en Rüsselsheim.

Con el dinero de un premio de la lotería, Sophie Marie Scheller transformó su fábrica en un gigante de la automoción como lo es Opel. Han pasado 120 años.

Hace 120 años había mujeres emprendedoras, enérgicas y visionarias que contaban con el respaldo de sus maridos para acometer cualquier desafío. Sophie Marie Opel fue la responsable de fundar la primera fábrica en Alemania que produjo automóviles en serie.

Es además, una de las primeras empresarias industriales alemanas de la historia. Junto a sus hermanas y sus cinco hijos, llevaron a cabo la transformación de la factoría de máquinas de coser y bicicletas propiedad de su marido en una moderna fábrica de automóviles que consiguió triunfar en todo el mundo. 

Tras contraer matrimonio con Adam Opel en 1868, Sophie Marie Scheller (1840-1913) decidió sumarse a los esfuerzos de su marido por sacar adelante una pequeña factoría en la que se fabricaban máquinas de coser y bicicletas. Aportando una inversión de 10.000 marcos, una suma astronómica procedente de un premio de la lotería conseguido por su padre, dio pie a la compra de una máquina de vapor que permitió a la joven empresa poner en marcha su producción.

Así, ya con el apellido de su esposo, Sophie Opel se convirtió en una de las primeras y más activas empresarias industriales de Alemania, al frente de una empresa que consiguió liderar el mercado de las máquinas de coser en Europa con una producción de 2.000 unidades anuales.

Tras el fallecimiento de Adam (1895), la conocida como "Mamá Opel" fue la encargada, con la ayuda de sus hermanas Dorothée y Elisa, de sacar adelante las obras de Rüsselsheim, hasta completar su transformación en una moderna fábrica para producir automóviles Sistema Lutzman con patente de Opel que acabaría triunfando en toda Europa y convirtiendo a Opel en una marca reconocida en todo el mundo. Una mujer fuerte, emprendedora y enérgica que expandió la marca hacia una nueva era.

Sophie, convertida ya en la mayor accionista y cabeza de la compañía, que al filo del siglo XX contaba ya con más de mil empleados, tuvo también tiempo de inculcar su espíritu emprendedor a sus cinco hijos, Carl, Wilhelm, Heinrich, Friedrich y Ludwig, que acabarían tomando las riendas de los negocios familiares y convirtiendo el sueño de su madre en una realidad.

Sophie Opel murió el 30 de octubre de 1913 en Rüsselsheim y su ataúd fue transportado por toda la planta como homenaje de sus empleados a esta gran mujer.

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