25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Podemos se desmorona un poco más con la dimisión en bloque en Castilla-La Mancha

García Molina junto a Iglesias, atendiendo a los medios

García Molina junto a Iglesias, atendiendo a los medios

Tras la renuncia del líder regional José García Molina, el 'barón' morado al que siempre ninguneó Iglesias, le sigue ahora toda la dirección, abriendo otra gran grieta en la formación.

Las grietas y vacíos crecen en Podemos a medida que transcurren las horas desde los nefastos resultados del 26 de mayo. Y es en Castilla-La Mancha, una de las pocas Comunidades donde la formación que lídera Pablo Iglesias tocó poder en la pasada legislatura, donde se está haciendo cada vez más grande el agujero.

Y es que la secretaria de Organización de Podemos Castilla-La Mancha, María Díaz, ha remitido por carta a su homólogo nacional, Pablo Echenique, para comunicarle que el Consejo Ciudadano de la formación en la región dimite en bloque tras los malos resultados de las pasadas elecciones autonómicas, en la que perdieron los tres diputados que tenían en las Cortes castellano-manchegos y que le permitieron gobernar la pasada legislatura junto al PSOE de Emiliano García Page.

Según la carta,  esta decisión fue tomada tras la reunión celebrada este mismo martes por parte del Consejo de Coordinación. "Dados los resultados electorales en Castilla-La Mancha y una vez realizado el análisis pertinente por parte de este órgano, todos los consejeros que lo conforman presentan su dimisión de todos sus cargos y, por lo tanto, solicita que se constituya una Gestora por parte de la dirección estatal que asuma sus funciones", añade la misiva. Esta gestora se deberá hacer cargo de los mandos de Podemos hasta la celebración de una nueva Asamblea Ciudadana Autonómica.

 

La cúpula morada castellano-manchega sigue así los pasos del secretario general del partido en esa Comunidad, José García Molina, que dimitió a las pocas horas de consumarse el desastre en las urnas. Se da la circunstancia de que García Molina, siendo el barón morado que más poder institucional llegó a tener, con su cargo de vicepresidente de la Junta, en virtud de los acuerdos del PSOE, apenas contó con respaldo de la dirección nacional y en particular de Iglesias.

 

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