26 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Vox se atreve con un "tabú" de Ciudadanos: "Nuestras chicas son más guapas"

Algunas dirigentes de Cs (Villacís, Rodríguez y Reyes), dos de Vox (Monasterio y Peláez) y la esposa de Abascal

Algunas dirigentes de Cs (Villacís, Rodríguez y Reyes), dos de Vox (Monasterio y Peláez) y la esposa de Abascal

Los vasos comunicantes entre PP, Cs y Vox no son los mismos, aunque existen. Y una anécdota resume la temperatura entre dos de estos partidos y evidencia la estrategia de uno de ellos.

 

 

 

Las relaciones entre Ciudadanos y Vox son frías, cuando no directamente hostiles. Aunque con matices: de la oposición frontal a cualquier entendimiento que representa Manuel Valls hasta la aceptación de la "fórmula" andaluza, asumida desde hace tiempo por la madrileña Begoña Villacís y ahora aceptada, aun a regañadientes, por buena parte de la dirección, con Rivera entre ellos.

Pero de la enemistad reinante da cuenta una anécdota que, en realidad, refleja la temperatura existente entre ambos partidos, bien distinta a la que sostiene el PP con cualquiera de los dos, mucho mejor de lo que en público parece: Casado y Abascal tienen abiertas vías de comunicación, que también existen entre él y Rivera. Pero entre los líderes de Vox y Cs el cortocircuito es mayor, tal y como a este Topo le cuentan con siseos dirigentes de todos los partidos.

"Los ofendiditos"

Ocurrió en Antena 3. Lo que parecía una rectificación, en realidad fue un irónico vacile de Vox a Ciudadanos, que evidencia la ausencia de pudor del partido de Abascal para romper las ataduras de lo políticamente correcto:

"Nuestras chicas son más guapas", dijo Iván Espinosa de los Monteros en Espejo Público para reírse, sin recato, de lo mucho que había molestado la definición que previamente había hecho del partido de Albert Rivera.

 

 

 

"Es la izquierda aseada con chicas guapas". Con esa descripción tan descarnada había caricaturizado a Cs Espinosa de los Monteros, provocando una reacción elegante del propio Rivera, que lamentó que se fijara en "superficialidades" y no en las ideas de su formación.

Y ahí es donde, lejos de recular, el dirigente de Vox aprovechó para sacudir de lo lindo a su rival: "Me parece muy irónico Albert Rivera hablando de ideas porque no ha aportado una sola idea en los últimos 10 años y las que tiene las cambia todos los días".

 

No había terminado. Quedaba lo mejor. "En este mundo de 'ofendiditos' todos se ofenden por cualquier cosa, no quiero que se piensen que son tan guapas, las guapas de verdad son las que tenemos en Vox. Tenemos chicas mucho más guapas que las de Ciudadanos".

No es improvisado

La tendencia de Vox a saltarse las costumbres no escritas en la política patria no es casual y se remite a uno de sus inspiradores: el mismísimo Donald Trump. De él tomaron la idea de levantar un muro a la mejicana en Ceuta y Melilla. Y en él se inspiran para tratar al establishment político y mediático con sorna y desprecio.

Sea Al Rojo Vivo o The New York Times, Hillary Clinton o Albert Rivera, la intencionalidad es la misma. Decir lo que nadie se atreve a decir de la manera más clara posible. Aunque ofenda. O precisamente porque ofende.

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