25 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Mejor financiar el IVA de mascarillas que delirios ideológicos de Irene Montero

El mismo país que cobra el IVA más alto de Europa a los jubilados por sus mascarillas no puede financiar, sin embargo, desvaríos ideológicos inservibles de sus ministros.

 

El Gobierno está dando un espectáculo insoportable de contradicciones y falsedades a cuento del IVA de las mascarillas, fijado en el 21% por mera decisión recaudatoria y justificado, faltando a la verdad, en una imposición de Europa que en realidad no existe.

Ante ese bochorno, la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, intentó salir del entuerto anunciando que habían pedido a Europa el permiso para reducir el IVA de las mascarillas, el más alto de la Unión con un 21% solo superado por el 22% de Eslovenia.

Pero esto es simplemente falso, y pronunciado desde la portavocía de un Gobierno que se arroga el papel de látigo de las fake news, un descaro escandaloso. Aunque la directiva existe, la Comisión Europea comunicó a los Estados miembros, ya en abril, que tenían permiso para reducir e incluso anular el IVA a productos sanitarios.

 

La mejor prueba de ellos es que casi todos lo hacen: Bélgica, Italia o los Países Bajos aplican el tipo cero a las mascarillas. Y el resto de socios de la Unión, entre el 4% y el 6%. No solo es que el Gobierno no se diera cuenta de su capacidad de reducir la presión fiscal a comienzos de la pandemia, es que además se h negado a hacerlo cuando se lo han recordado, vía enmienda, PP, Cs y VOX.

Si no hay dinero para sufragar las mascarillas, no puede haberlo para pagarle sus delirios a Irene Montero

La única razón de esa inhumana resistencia es recaudatoria: los cálculos más solventes cifran en casi 1.600 millones de euros los ingresos derivados de gravar las mascarillas como el alcohol o el tabaco. A costa de que, por ejemplo, una familia de cuatro miembros tenga que gastar 8 euros al día en mascarillas, dedicando hasta 240 euros al mes a este capítulo.

Es inaceptable, en fin, que la misma Administración que va a batir en plena crisis el récord de gasto en personal, con 130.000 millones de euros y una subida acumulada del 2.9% en los salarios; cobre a gente que, quizá, esté en el paro, en un ERTE o con el comercio cerrado. Las mascarillas de trabajadores, jubilados, parados y ciudadanos en general no pueden pagar los excesos del Estado.

Si no hay dinero para algo tan elemental, de estricta protección de la salud pública de cada español, no puede haberlo antes para sufragar con casi 500 millones el presupuesto ideológico, sectario y delirante de un Ministerio como el de Irene Montero, que utiliza un valor tan necesario como la Igualdad para imponer una visión alocada y sectaria de la convivencia entre hombres y mujeres.

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