Educación en igualdad desde muy pequeños

Las entrenadoras, incansables, indicaban a los peques cada actuación y se organizaban para tranquilizar a aquellos niños que lloraban o que estaban desorientados

Hace muy poco me llamó la atención un evento de una guardería llamada Baloo de niños muy pequeños el 26 de junio, una celebración de fin de curso en los que el personal de trabajo del centro educacional estaba preparando a los niños en diversas “coreografías” para un espectáculo final donde los familiares podían observar a sus peques bailando, interpretando, improvisando o representando sus papeles de artistas, previo esfuerzo y paciencia de educadoras y de los propios peques. Algo en lo que mantenían el secreto tanto los profes como los nenes.

No es fácil organizar algo así. Nenas y nenes muy pequeñitos, chiquitines.

El lugar, un teatro del famoso y emblemático colegio la Salle de Paterna, con sus luces de colores y sonidos graves de los altavoces del equipo de estéreo, cuestión que despistaba a casi todos los peques, que se quedaban absortos mirando a su alrededor, sorprendidos, algunos de dos años, algunos de tres, muy peques, lo cual es completamente normal, ya que sus mentes volaban con esta experiencia única.

Lo curioso es observar como los coach (sus profesoras) indicaban a los niños cómo tenían que comportarse en el pleno centro del escenario, y sorprendentemente como los nenes miraban a los ojos de sus guías, para no perder los pasos, para agacharse si tocaba, levantar las manos o inclusive para subirse en una silla y después bajarse, algunos giraban al son de la música o improvisaban. La atención ¿Quién no ha sido niño?, muy difícil mantener un poco de atención.

Decir exactamente que la atención de los nenes era extraordinaria, más allá de lo que podamos imaginar, ya que esas niñas y niños interactuaban como iguales, sorprendiendo a padres y a familiares, público, que inevitablemente tenían amplias sonrisas constantes de oreja a oreja en sus rostros. Una situación de felicidad, de positividad. Una coordinación dinámica de peques en los que todos eran un ejemplo de trabajo.

A las entrenadoras no se les escapaba detalle. Estaban en todas partes, así como sus organizadores.

Las entrenadoras incansables, indicaban a los peques cada actuación y se organizaban para tranquilizar a aquellos niños que lloraban o que estaban desorientados por su primera intervención en un escenario, momento muy emotivo y nuevo para tantos grupos de niños. Ya saben, el miedo escénico que tanto nos abruma a los adultos también puede afectar a un niño.

A pesar de la dificultad de la organización, el equipo de entrenadoras estuvo a la altura, mostrando primeramente un trabajo de equipo, después el cariño que se le debe de dar a los menores, la delicadeza con ellos, la eterna vigilancia y observación de cualquier cosa, la preocupación de que interactúen unos peques con otros, al fin de al cabo, un trabajo no solo de igualdad, sino una transmisión de valores para la vida en el futuro de los pequeños. Algo tan necesario en nuestra sociedad para que las cosas funcionen mejor.

Cada trabajadora de esa guardería mostró que sienten lo que hacen, que disfrutan, que llevan la profesión en vena y que, su principal objetivo es hacer que los niños adquieran una personalidad social, ética y moralmente adecuada.

No solo disfrutaban los peques con sus malabares y movimientos practicados, ni los familiares con sus risas orgullosas de sus hijos; las que principalmente disfrutaban de la actividad global eran sus instructoras, sus coach, sus profes, sus educadoras, que veían que el trabajo da sus frutos, y que la perseverancia, la práctica, el tesón y los ánimos a los peques pueden mover montañas. En definitiva, el cariño, la interactuación, la comunicación y la positividad.

Al salir del evento infantil escuché varios comentarios sobre la organización, muy positivos, pero lo que más me llamó la atención no fue precisamente eso, es ver a los peques contentos, saludándose los unos a los otros, sonriendo y abrazando a sus padres o familiares con fuerza. Algunos seguían jugando y otros corrían de un lado a otro, incansables.

Profesores y familiares comentando algunas escenas graciosas, todos sonriendo. Me quedo con la conciencia constante, es decir, con esa imagen global dulce. La actuación de las peques simulando el Cabaret sin lugar a dudas la más graciosa. Risas por doquier.  

Un trabajo agotador de esta guardería Baloo, un magnífico equipo, recomendable 100%. Darle las gracias a todas esas grandes personas que ejercen de padres adoptivos cuando no estamos, gracias por esa educación de valores, de igualdad, de educación universal, que son unos obvios constructores de personalidades, que además, también ejercen de ángeles y guardas de seguridad de nuestros peques, valga la redundancia. Trabajadoras que llevan consigo un alma muy bien definida, buena reencarnación, obviamente de esperanza, de fuerza, de responsabilidad que lleva precisamente a esa meta.

Un trabajo adecuado para que todos los niños crezcan reforzados en educación y respeto. Tantas veces hemos escuchado lo importante que es que los niños aprendan a diferenciar el bien del mal, lo que es correcto de lo que no lo es. Coeducación. La correcta percepción de la realidad.

Los pequeños al final del evento recibían su diploma y su propio mérito de su centro educacional (su efectivo y necesario refuerzo positivo), muchos aplausos del público, gritos esporádicos llamándoles por el nombre, en los que destacaban madres y hermanos de los peques, amigos de las familias, algunos de los abuelos tenían lágrimas en los ojos, pero, ¿y los profesores?...

Los profesores se llevan un cariño especial en nuestros corazones que permanecerán en el tiempo. Un trabajo muy bueno de Javier Pinazo, que demuestra una educación exquisita y bastante buen criterio. Enhorabuena por los resultados. Felicitaciones para sus trabajadoras por su talentoso equipo. Sigan haciendo de nuestros niños personas dignas del mañana que un día se acuerden de aquellos juegos y lecciones de los comienzos de la vida.

Especial referencia a Nieves, aunque son todos al conjunto, maravillosos.

*Grupo EmeDdona.

   

 

 

  

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