19 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Amón carga contra Vox: "Solo son verdes la corbata y la boina de Ortega Smith"

El columnista, en su último artículo, analiza por qué en España no existe un partido ecologista potente en las urnas pero sí uno antiverde, digno representante del "oscurantismo continental"

La cumbre del clima que se está celebrando estos días en Madrid, con Greta Thunberg como invitada estrella, ha llevado a muchos columnistas a reflexionar sobre el ecologismo y la lucha contra el cambio climático.

Rubén Amón no ha dejado pasar esta ocasión para hacer su particular interpretación acerca de la posturas de los diferentes partidos respecto a esta cuestión y ha aprovechado para desquitarse contra Vox en su artículo en El Confidencial. Sin embargo, no ha mirado solo a la derecha, sino que también ha echado el ojo para criticar cómo la izquierda se ha apoderado del discurso ecologista. Eso sí, con más pena que gloria.

De esta manera, atacando a diestra y a siniestra, Amón ha asegurado que "la irrupción de Vox nos ha homologado con el oscurantismo continental. Ha engendrado Abascal un movimiento confesional, patriotero, nacionalista, xenófobo, entre cuyos rasgos también figura curiosamente el negacionismo del cambio climático. No hay en España un partido verde corpulento ni enjundioso, pero sí existe un partido antiverde, por mucho que sean verde la corbata y la boina de Ortega Smith en representación iconográfica de su bancada", ha dicho.

Sin embargo, el columnista ha puesto sobre la mesa una realidad innegable y es que según la última encuesta del CIS solo "el 1,4% de los españoles considera el medio ambiente como el principal problema de España. Ocupa la letra pequeña de nuestras inquietudes, muy por debajo del empleo, Cataluña, la corrupción, las pensiones, la educación, la inseguridad ciudadana o la inestabilidad política".

A su juicio, esto demuestra "el desarraigo de los partidos ecologistas. El principal, Equo, parece más bien un polizón en la nave de Podemos, cuya pulcritud ecologista, evidente en el discurso de Iglesias, no puede olvidar la sensibilidad a la clase minera ni a los currantes de las industrias contaminantes que Abascal aspira a reunir en su regazo".

Por ello, considera que "la política medioambiental debería concebirse como un espacio de consenso y como una cuestión de Estado. Más todavía cuando las evidencias demoscópicas y los programas políticos no la observan como un campo de batalla electoral o electoralista".

Y es que, esa es desde su punto de vista, la causa del descalabro electoral de Íñigo Errejón que "se postulaba el líder de Más País como el emblema del ecologismo urbanita. En ausencia de un partido verde poderoso, Errejón aspiraba a atraer a los votantes sensibles", afirma.

Para terminar: "Proliferan los jóvenes. Son los más preocupados y los más activistas, hasta el extremo de haber convertido el ambientalismo y el animalismo en la bandera que los diferencia de las demás generaciones, pero el fracaso de Más País demuestra que no han observado en Errejón las cualidades del flautista de Hamelin".

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