20 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los diez goles que Sánchez ya le ha metido al PP mientras se pelean entre ellos

Mientras los populares están ocupados en pelearse por el trono de un partido destronado y sin apenas hacer oposición, el presidente socialista se las está colando de todos los colores.

Ni el legendario 12-1 de España a Malta fue tan clamoroso. Desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa hace un mes no ha dejado de meterle goles al PP, mientras los populares andan ensimismados peleando entre sí por el trono de un partido destronado, desmoralizado y desmovilizado. 

El nombramiento del periodista de la factoría de Ignacio Escolar Andrés Gil como presidente de RTVE es el último, y por toda la escuadra. Se suponía que el presidente socialista iba a despolitizar el ente público, a limpiarlo de malvados intoxicadores.

Y resulta que a las primeras de cambio se ha sacado de la manga un decretazo que ha escandalizado incluso a los letrados del Congreso -cómo será- para que la izquierda y los independentistas del PDeCAT y ERC copen los puestos de responsabilidad. 

 

Todo delante de los ojos del grupo parlamentario que comanda Rafael Hernando, que practica estos días una oposición de mínimos, raquítica, a la espera de que el nuevo líder del PP tome decisiones. Aun así, es el único que está haciendo algo, porque los candidatos están ocupados desacreditarse entre sí. Y Génova 13 está cerrada por primarias

Cuando Sánchez ganó la moción de censura, el PP anunció solemne que le iba a hacer la vida "un infierno". Literalmente. Empezando por enmendar a lo grande en el Senado (donde los populares tienen mayoría absoluta) sus propios Presupuestos para vengarse del PNV y crearle un problema a Sánchez. Pero las enmiendas se quedaron en balas de fogueo.

 

En estas semanas Sánchez le ha hecho tragar al principal partido de la oposición varios nombramientos que provocan indigestión a las bases del PP. Empezando por el ministro de Agricultura, Luis Planas, imputado por un delito contra el medio ambiente por un caso de robo de agua por medio de pozos ilegales en Doñana.

Y siguiendo por el de la ministra de Justicia, Dolores Delgado, una mujer muy cercana a Baltasar Garzón que estuvo con él en la famosa cacería que el exjuez y el entonces ministro socialista de Justicia compartieron en pleno estallido del caso Gürtel, allá por 2009.

 

Tras la puesta en libertad provisional de La Manada, la propia Delgado afirmó sin rubor que hacían falta "reformas mentales" en la Judicatura. Y no pasó nada, a diferencia del linchamiento público al que se sometió a su antecesor, Rafael Catalá, cuando criticó al juez del voto particular, Ricardo González.

Y qué decir del presidente de la Diputación de Valencia, el socialista Jorge Rodríguez, que sigue siéndolo a pesar de haber sido detenido (ahora está en libertad con cargos) por una trama en la que se investiga la presunta financiación ilegal en el PSPV a través de mordidas por la adjudicación de contratos sin concurso. Si fuera del PP...

Claro que el golazo de chilena llegó cuando el presidente socialista anunció el levantamiento del control de las cuentas de la Generalitat por parte del Ministerio de Hacienda, dando así barra a Quim Torra para que hiciera lo que ya ha hecho: reabrir Diplocat -órgano propagandístico en el exterior- y las embajadas, y hasta colocar al frente de la de Bruselas a la huida Meritxell Serret.

¿Y qué ha dicho el PP? Sólo su portavoz en el Parlamento europeo, Esteban González Pons, ha reaccionado al escándalo enviando una carta a los líderes de las instituciones europeas para que no reciban a Serret, una prófuga de la justicia. 

Sin abandonar el procés, bochornosa fue la respuesta que Sánchez le dio el miércoles a Gabriel Rufián en la sesión de control al Gobierno en el Congreso, ante la inacción del PP: el presidente culpó enteramente al Gobierno de Mariano Rajoy de "la fractura social que hay en Cataluña", exonerando por completo a los independentistas. Toma trallazo. 

Y qué decir del acercamiento de los presos catalanes a las cárceles de Cataluña, la única comunidad que tiene transferidas las competencias en materia penitenciaria y que por tanto podrá hacer y deshacer sin dar explicaciones al Ministerio del Interior. 

Como acercados serán también varios presos de ETA, entre ellos seguramente el sanguinario Santi Potros, condenado a más de 2.362 años de cárcel por ordenar los atentados de Hipercor y de la madrileña plaza de la República Dominicana. Javier Maroto ha avisado a Sánchez de que el PP acompañará a las víctimas si deciden manifestarse en las calles, pero no parece que el presidente esté temblando. Todo lo contrario: está encantado con el PP y su Congreso.     

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