26 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El varapalo que se juega España con el Brexit mientras Sánchez mira a la luna

Miles de millones y de empleos dependen en España del Reino Unido, que da un portazo sin que el Gobierno tenga hechos los deberes. Estos son los peligros del Brexit.

"No ha salido bien nada". Lo explica un conocidísimo economista y lo ratifica un diplomático de primera línea a ESdiario. Ambos se refieren al Brexit y sus consecuencias para España, que también lleva meses advirtiendo, sin demasiado éxito, el eurodiputado naranja Luis Garicano, profundo conocedor de la realidad británica desde sus puestos docentes en Londres.

Turismo, pesca, coches, campo... La factura del Brexit para España puede ser durísima. Y no parece haber un plan

El Reino Unido se marcha, y la factura para España puede ser enorme: hay al menos 10.000 millones de euros en juego, la diferencia entre lo que vendemos a las Islas y lo que le compramos. Y no solo es turismo, una gallina de los huevos de oro para la costa española y para el PIB nacional.

Hay más. Solo en la pesca, 9.000 toneladas de pescado y 11.000 puestos de trabajo directos o indirectos penden de un hilo: los caladeros británicos dejan de depender de la Unión, que también deberá reajustar sus presupuestos para la PAC al carecer de la aportación inglesa. Algo que el agitado campo y el mar pueden sufrir como pocos: las exportaciones agroalimentarias suponen el 8% de las totales. Una inmensidad.

 

 Que se vaya el Reino Unido de la UE es como si se marcharan los Reyes Magos de la Navidad; el Cristo Crucificado de la Semana Santa o, para que se entienda, Mick Jagger de los Rolling Stones: un drama. Y para España, por cierto, también, vistas las cifras.

El sector del automóvil, que es el 10% del PIB, el 19% de las exportaciones y el 10% del empleo total del país, envía al Reino Unido el 12.5% de su producción total. Un fallo aquí, y la economía sufrirá un varapalo horrible. Y el sector ya está en malas cifras.

La factura crece

Las exportaciones españolas de bienes y servicios al Reino Unido suponen el 3.3% del total, una barbaridad. Si ahora se pusieran aranceles, eso encarecería la factura en unos 3.000 millones de euros y podría más difícil las ventas internacionales y con el ello el mantenimiento de muchos puestos de trabajo.

No termina ahí el peligro. Hay más, con grandes empresas como Telefónica o Santander jugándose entre el 12% y el 30% de su negocio;  y no parece que España tenga una hoja de ruta clara: de momento, Pedro Sánchez se ha limitado a trasladar la disposición del país a renovar una relación comercial estrecha con el Reino Unido.

Una obviedad que deberá incluir en la negociación global de los 27 con Boris Johnson a partir de este lunes, con un plazo de once duros meses para culminar. 200.000 españoles residentes en las Islas también esperan respuestas.

 

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