24 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las cinco razones que transformaron un Tour flojo en uno de los más apasionantes

El joven esloveno Tadej Pogacar, en lo más alto del podio del Tour de Francia.

El joven esloveno Tadej Pogacar, en lo más alto del podio del Tour de Francia.

Al esloveno Roglic se le hizo largo el Tour y vio cómo un compatriota casi imberbe, el imperial Pogacar, le dejaba en las puertas de París con la miel en los labios.

Del Tour de 2020 se hablará durante años. Por su rareza, por su emoción y por su desenlace. Por tener un campeón de 21 años que logró arrebatarle el triunfo a un equipo que había dominado con mano de hierro la carrera. Por la derrota sin ambages de otro equipo que había sido el dueño absoluto durante la década anterior. Y por tantas otras cosas y tantas otras gestas.

Pero no nos engañemos. En líneas generales, para el aficionado medio estaba siendo un tour aburrido y previsible, con etapas infumables hasta que todo saltó por los aires. Lo que pasó el sábado fue solo la guinda del pastel, algo que ya se venía cociendo desde las primeras cumbres. Pero que transformó una insulsa carrera en una ronda de la que se hablará durante décadas. Estas son las causas que la hacen tan especial.


Pogacar: la bestia de la naturaleza

Es la razón principal por la que todos nos hemos vuelto a enamorar del ciclismo. Con 21 años ha ganado la general del Tour, tres etapas, la montaña y el maillot de mejor joven. Algo no visto desde los tiempos del caníbal, Eddy Mercx. Pero además ha desarbolado a un equipo que había dominado con mano de hierro la carrera y al que nadie le cuestionaba ya la victoria. Chapeau.

Lo ha hecho, y eso tiene aún más mérito, corriendo al ataque y sin equipo. O solo con las esporádicas ayudas de un excelente David de la Cruz. Pero eso es casi como andar solo, sobre todo si miramos la historia reciente del Tour, donde el equipo Sky/Ineos lleva arrasando desde 2012, situando a veces –como el año pasado- dos corredores en el podio. 


Derrota del Jumbo

El Jumbo Visma corrió bien, con solidez, dejando claro que era el nuevo patrón del pelotón. Pero al final dejaron que les birlase el triunfo un chaval de 21 años. ¿Jugaron mal sus bazas?

A posteriori es fácil decirlo, pero no es tan fácil ser el nuevo Ineos. Quizás confiaron mucho en un Roglic al que se le hizo largo el Tour, sacrificando a Dumoulin desde las primeras de cambio. El equipo de Brailsford siempre se guardaba un as bajo la manga, como segunda opción, algo que no hicieron los holandeses. Y tenían potencial para ello.

Así que a las amargas derrotas de Kruijswick en el Giro y Dumoulin en la Vuelta (entonces en otro equipo) se suma ahora la más dolorosa, la de Primoz Roglic en la penúltima etapa del Tour. La “maldición holandesa” sigue vigente.


Debacle del Ineos

Si lo del Jumbo fue una derrota, lo del Ineos fue una debacle histórica. Y lo fue precisamente por las piernas de los corredores del Jumbo, que reventaron al jovencísimo Bernal a las primeras de cambio. El equipo más poderoso del mundo en la última década se quedó sin opciones casi en la primera montaña. Todo ello mientras Geraint Thomas, segundo y primero en los dos últimos tours, brillaba en la Tirreno Adriático.

Y es que la debacle del equipo fue antológica. Fue como cuando Alemania le metió 7 goles a Brasil en una semifinal del Mundial. Algo que se veía venir, pero no de esa forma tan aplastante. Los holandeses no tuvieron piedad y solo Carapaz y Kwiatkowski, en una memorable etapa alpina en la que entraron de la mano, lograron marcar el tanto del honor para los ingleses.


El landismo sigue vivo

Mikel Landa lo ha vuelto a hacer. Quedarse a las puertas del podio. El alavés concluye cuarto en un Tour que nunca tuvo al alcance y en el que volvió a mostrar sus señas de identidad: su afición por le épica y el infortunio. Perdió tiempo en un abanico e intentó un ataque desde lejos que no salió, pero pasó por ser uno de los momentos más vibrantes del Tour, dada la práctica ausencia de los mismos.

No se lleva etapa, no se lleva podio, pero se confirma como uno de los ciclistas más queridos del pelotón.   

A la cuarta posición del corredor vasco hay que sumar también la quinta plaza del mallorquín Enric Mas, que fiel a su costumbre y a su apellido, fue de menos a más y nos dejó con buenas sensaciones de cara a rondas venideras. Su equipo, el Movistar Team, consiguió otra vez ganar la clasificación por equipos de la ronda gala, batiendo todos los récords de este registro al hacerlo por séptima vez. Dadas las dudas con las que llegaron a la carrera puede considerarse un excelente resultado


Los otros nombres de la carrera

A pesar de contar con etapas de sopor, el Tour 2020 tuvo nombres propios más allá de la general. El que más destaca es del joven suizo Marc Hisrchi, ganador del Premio de la Combatividad y de la etapa con final en Sarran. Kragh Andersen y Sam Bennet (maillot verde) se hicieron con dos etapas, pero si alguien ha cautivado a todos, también ganando dos etapas, ha sido el belga Wout Van Aert. Esprintando, contrarrelojeando o destrozando a todos en la montaña. Un ciclista que marcará una época.

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