Mitin de Ciudadanos: Con un par de razones

Albert Rivera

Albert Rivera

El cierre de campaña lo ha celebrado la formación naranja en la tierra de las naranjas, con Albert Rivera asegurando que Ciudadanos nació "para echar a personajes como Sánchez”.

En los mítines, una de las cosas que tienen que hacer los intervinientes es pronunciar el lema de campaña con fuerza, hacerlo creíble. El de Ciudadanos ahora es “¡Vamos!”. Edmundo Bal, el reciente fichaje de Albert Rivera proveniente de la abogacía del Estado, lo hace muy bien. Dice que se siente como una estrella del rock (toca la batería), y como le den una campaña más de verdad que lo va a ser.

Será un buen ejemplo para María Muñoz, sólo que ésta este viernes intervino antes. Muñoz, que nace a la política de la mano de Rivera, cumple años este sábado, y la hija del líder el día del mitin. Y Begoña Villacís, la Inés Arrimadas madrileña, está a punto de dar a luz. Ya es casualidad. A la Arrimadas original se le notaba ya un poco cansada de tanta campaña cuando subió al escenario en el cauce del Turia. Normal.

Sin embargo, lesionado y todo en un hombro, Toni Cantó estuvo como siempre, en su línea, pero sin eclipsar. Tiene tablas. El resto ya fue todo Rivera. Bueno, y Castillón, otro Albert, el presentador, al que alguien debería explicar que la fonética catalana a la hora de pronunciar un par de frases cortas aquí no funciona. Lo digo porque, mezclado entre el público, oí a un par de jóvenes imitarle, y eran de los suyos. Con cariño, eso sí.

Un mitin de Ciudadanos no es como un mitin de Vox. Aquí no había música pre-grabada, sino en directo. El “Y viva España” de antes de empezar aquí era “We will rock you”. Los asistentes aparentaban más modernos y urbanitas. Y las banderas del partido y de España dejaban sitio también a las europeas. Además, el mitin era al aire libre, que para eso son liberales. Unos 2.000, decíamos muchos. 4.000 proclamaba Rivera. Da igual, porque los de Ciudadanos no necesitan hacer terapia grupal. Antes del mitin ya estaban todo lo motivados que tenían que estar.

Pedro Sánchez es el único objetivo público naranja, no nos desviemos. Por eso fue el único citado por su nombre. Bueno, por su apellido. “Está pasando”, se cachondeaban en cartelitos impresos algunos militantes. Ya saben que Sánchez pide “Haz que pase”. El domingo veremos qué pasará.

¿Y qué se cuenta de nuevo Rivera? Pues que no piensa hablar “ni de los huesos de Franco ni de la Ley del aborto”, que “me importa un bledo ostentar el cargo” pero que “no voy a dejar pasar la oportunidad” de echar a Sánchez, y que la “papeleta naranja” (ojo, no se confundan, todas las del Congreso son blancas) “vale doble porque por una cara echas a Sánchez y por la otra llevas a Ciudadanos a la Moncloa".

La idea-fuerza es clara: Sánchez intenta "dividir y polarizar" a la sociedad y "alimentar a los populismos para que se enfrenten al resto". Y Ciudadanos nació precisamente "para echar a personajes como Sánchez de la Moncloa, para que nadie vendiera el país a los que quieren romperlo, para que los populistas no llevaran la economía y para gobernar España".

Y dice Rivera que va a conseguirlo “con un par … de razones”. O con dos naranjas.



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