¿Habrá “cumbre” con el Consell previa al Consejo de Ministros de Alicante?

Fuera entienden que la Generalitat es la catalana, y que el Consejo de Ministros es el que se celebró el otro día en Barcelona. En Alicante ¿tratará el Gobierno al Consell como al Govern?

Pedro Sánchez, que ha celebrado Consejo en la capital catalana y otro preparatorio en Sevilla, ha aceptado itinerar en marzo por Alicante, para conmemorar el último Consejo de la República en dicha ciudad, al final de la Guerra.

Se lo había pedido Ximo Puig, el pasado 18 de diciembre, con ocasión de la audiencia que el también secretario federal del PSOE le concedió al también secretario general del PSPV para hablar de Cataluña -¿de qué pueden hablar si no un político madrileño y uno valenciano?- tras la debacle socialista andaluza. Más allá de visitas, la sensibilidad por los asuntos valencianos del actual Gobierno se parece sospechosamente a la del anterior.

Buena prueba la tuvimos con la reciente aprobación en el Congreso -20 de diciembre- de la reforma del Estatut valenciano, en la que según los cronistas no estuvo ningún ministro, ni siquiera José Luis Ábalos. Había prisa por trasladarse esa tarde a Barcelona o por prepararle argumentos a Sánchez para que distendiera con Quim Torra y su Govern horas antes del Consejo del 21 de diciembre en la Ciudad Condal. Las prioridades están claras. Ya sé que los ministros no son diputados, pero aunque sólo fuera por cortesía y de manera simbólica alguno podía haber estado presente en el momento de una votación tan importante para la Comunidad Valenciana.

De momento se desconoce si la cumbre alicantina se parecerá más a la sevillana o a la barcelonesa. Pero, para que todos nos creamos mejor que este Gobierno trata a todos por igual, y si no por lo mejor, convendría que la previa a la celebración del Consejo Sánchez, Puig, sus vicepresidentas Calvo y Oltra, y Meritxell Batet y Gabriela Bravo celebraran una reunión de trabajo. Puig podría llevar una lista con 21 peticiones, con la reforma de la financiación autonómica encabezándola. No harían falta protocolarias flores de pascua.

Para la otra gran reivindicación valenciana, la de las inversiones en infraestructuras, Puig ha anunciado la celebración en enero “por primera vez en democracia” de una reunión de la comisión bilateral entre el Gobierno de España y el de la Comunidad Valenciana.

En realidad en democracia ya hubo mesas bilaterales aquí, mixtas, para la transferencia de competencias. También la ha habido, bilateral, de cooperación entre la Administración General del Estado y la Generalitat Valenciana, para dirimir discrepancias sobre la ley del Plurilingüismo en tiempos de Mariano Rajoy. Y las hay multilaterales o sectoriales con expertos, unas cuarenta según el Ministerio de Política Territorial.

Pero bilaterales ahora -según el Ministerio- no hay más que en Cataluña, Andalucía, Aragón, Castilla y León, y Extremadura, en cumplimiento de sus respectivos estatutos de autonomía. El nuestro la que prevé en su reforma es la negociadora de las inversiones que se han de recoger en los Presupuestos Generales del Estado, que habrían de ser equivalentes a nuestro peso demográfico. Es decir, que negociará a partir del 10%, previsiblemente a la baja. Es lo que hay.

 

 

 

 

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