La nueva reina de corazones se llama Irene

Irene Montero. Foto: Diez Minutos

Irene Montero. Foto: Diez Minutos

Atrás ha quedado esa imagen híbrida entre hippie y abandonada. Ahora ya tiene detrás estilistas, maquilladores y asesores que le indican cómo, cuándo y en qué momento debe sonreír.

La nueva reina de corazones se llama Irene Montero. La ministra de Igualdad ha posado para la revista Diez Minutos como una estrella de la pequeña pantalla y parece un híbrido entre Tamara Falcó y la Reina Leticia, con dos pequeños matices -le falta la gracia de la primera y el porte de la segunda-, pero por lo demás, Irene Montero es el nuevo personaje del papel couché.

No sé si con la que está cayendo en España, la ministra tiene motivos para posar tan feliz y sonriente. Se supone que sus hijos están sufriendo un “acoso” insoportable y ya han sido puestas en la comisaría las pertinentes denuncias. Al margen de esta polémica, parece ciertamente chocante aparecer en una revista del corazón en estos momentos. Será afán de protagonismo con la intención de hacer ruido, como siempre.

Cree la señora Montero que a los españoles les interesa si ella y Pablo Iglesias salen a cenar ó lo hacen en casa cuando la incertidumbre económica, sanitaria y educativa es de escándalo? Pregúntele a los empresarios turísticos y hosteleros cuáles son sus preocupaciones ó a los docentes, que todavía no saben bien lo que tienen que hacer con sus alumnos.

Lo cierto es que la ministra ha cambiado muchísimo su estilo en los últimos tiempos. Irene ya luce glamurosa y con estilo. Atrás ha quedado esa imagen híbrida entre hippie y abandonada. Ahora ya tiene detrás estilistas, maquilladores y asesores que le indican cómo, cuándo y en qué momento debe sonreír.

Luce bien la señora Montero, con un vestido vaporoso, muy femenina y muy lejos de la imagen que ofrecía en los primeros años de dedicación a la política. Ha dejado los vaqueros y el tabaco de liar. Ese glamour no es propio de comunistas, ministra.

A Irene Montero le chiflan las cámaras, aunque su pareja y vicepresidente del Gobierno despotrique contra la prensa. Bueno, sólo contra aquellos periodistas críticos con su labor. Al resto, sólo les falta decirles “colegas” cuando habla. Y ambos muestran un cariño especial por los focos y los micrófonos. 

En la extensa entrevista realizada por Rosa Villacastín, la ministra habla de su vida familiar, de la conciliación, de la crianza de sus tres hijos, de esa parte íntima que pocas veces los políticos quieren desvelar. No es el hecho de Irene Montero hable para una revista, eso no tiene importancia, es más bien la  pose, el momento, la falta de rigor en la defensa de unas ideas que proclaman a gritos y nunca llevan a la práctica. No se puede sentir maltratada señora Montero, en todo caso sus votantes son los engañados por el fiasco que ustedes representan.

Los comunistas de hoy en día tienen más imagen de capitalistas que cualquiera y se evidencia que han aprendido rápido. La pena es que lo bueno sólo parece ser que les pertenece a ellos.

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