06 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Uno de los ejecutores del 1-O cuenta ahora sus secretos y fulmina a Junqueras

Jordi Turull, consejero de Presidencia durante el 'procés' ha escrito un libro para relatar sus vivencias en el que deja algún que otro recado al líder de ERC.

Estuvo en el epicentro del 1-O como consejero de Presidencia de Cataluña, ahora está condenado a 12 años de prisión por ello, por lo que ha decidido escribir un libro para relatar cómo vivió aquellos instantes. Pero el texto de Jordi Turull tiene un regalo envenenado, el relato de cómo Junqueras abandonó a Puigdemont.

Turull ha querido dar en el libro Persistim. Cartografia de l'1-O: el relat d'un pres polític su propia perspectiva de lo sucedido desde la votación ilegal del 1-o hasta los disturbios que asolaron Cataluña tras la sentencia, y lo ha hecho intentando dejar atrás "egos, politiquería, cálculos electorales, sectarismo partidista, deseos de biografías personales y desconfianzas", porque "los postureos se pagan caros", tal y como ha recogido elnacional.cat.

Y es que, deja entrever cómo se fracturó en dos el independentismo tras el 1-0. Tras la respuesta contundente del Estado ante tal atropello, relata que las dudas crecieron y Puigdemont se planteó ir a elecciones. Por ello, Turull le dio la idea de "dejar paso" y que fuera Junqueras quien asumiese la presidencia, pero que él declinó.

Por ello explica cómo "le saca de quicio" el hecho de que haya "un discurso de puertas afuera y otro de puertas adentro", en clara alusión a ERC, de quienes también critica algunos "silencios sonoros" que dejaron "al presidente solo ante una decisión trascendente". Asimismo, carga contra "los filtradores compulsivos" que no hacen más que poner palos en las ruedas.

Pero no sólo relata las intrigas y desavenencias entre Puigdemont y ERC, sino que detalla con precisión cómo se organizó la votación, colocando nombres en clave como si de una película de espías se tratase. Así, cuenta que "las urnas eran las pizzas" y a las papeletas las llamaban "invitaciones de boda".

"No nos decapita"

Además, estaba todo minuciosamente calibrado para que "cada uno solo sepa aquello que le afecta directamente" y había de "dejar los móviles fuera de las reuniones" para evitar cualquier escucha o filtración de dinamitara su plan secesionista.

Pero el final de todo llegó cuando tras estar en la clandestinidad durante un fin de semana, eligió quedarse en España, afrontar las consecuencias y no huir como Puigdemont.  "Cuando te encierran solo en el calabozo te cae todo encima", relata, aunque insiste en que no siente "ni un añico de arrepentimiento" por lo que advierte que "nadie se equivoque, esta sentencia no decapita al independentismo". Por eso, en lugar de relajar el tono, llama a "persistir", pero "siendo conscientes de las fortalezas, las debilidades y las miserias del movimiento".

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