18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Puigdemont entra en pánico por no pintar nada y pide ahora "diálogo" con España

El líder fugado, arrasado por Junqueras al quedarse en España, hace un llamamiento a la desesperada para que alguien le escuche. Su huida le condena al ostracismo.

Puigdemont tiene miedo, auténtico pánico incluso, a que nadie se acuerde de él. Y las encuestas, de manera unánime, lo consagran: el gran referente del independentismo ya no es el expresident. Oriol Junqueras, el primero en lanzarle dardos por su huida en contraste con su permanencia es prisión, es el favorito del separatismo.

Y lo es desde una especie de "posibilismo" que renuncia a la vía unilateral y prefiere explorar otras vías, al menos de momento, con un gran objetivo: sortear las previsibles condenas por rebelión del Tribunal Supremo y, a lo largo de 2020, alcanzar el poder en la Generalitat.

Ése el marco, y al fugado Puigdemont no se le escapa, como tampoco la existencia de fuertes disidencias en sus propias filas que podrían cristalizar en el renacimiento de una especie de "nueva CiU" encabezada incluso por un redivivo Artur Mas.

 

Para intentar cambiar ese paisaje, tétrico para sus intereses, el expresidente de la Generalitat ha pedido diálogo y negociación al Estado y ha reclamado que "el independentismo en su conjunto tome la incitativa", ha informado JxCat en dos tuits que, en realidad, resumen un cambio de postura y de renuncia al maximalismo, siquiera temporalmente.

"Autodeterminación"

En declaraciones a los medios este fin de semana desde el Festival Endorfine de Lugano (Suiza), Puigdemont ha asegurado además que "el Estado español debe actuar dentro de los estándares de las democracias occidentales y debe abrir un proceso de diálogo y negociación para que Cataluña vote".

También ha reclamado la asistencia en las negociaciones de "mediador independiente", que Sánchez estuvo a punto de aceptar en su día,  y ha opinado que eso no es incompatible con el objetivo de que Cataluña sea independiente y pueda votar sobre su autodeterminación. Palabras tópicas que no esconden su verdadero mensaje: no quiere dejarle a Junqueras la iniciativa, pero sabe que, desde Bélgica, esa pelea la tiene perdida.

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