22 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La alocada carrera de Pedro Sánchez por amarrarse a La Moncloa

El presidente está deteriorando la gran aportación del PSOE a 40 fértiles años de democracia en España. Sus necesidades le llevan ya a callarse ante las bravuconadas de sus "socios".

 

 

El penúltimo movimiento de ficha del Gobierno acudiendo a la Santa Sede desprendió el aroma de jugada desesperada para intentar ahorrarse el fiasco del traslado de Francisco Franco a La Almudena. El callejón en el que se ha metido Pedro Sánchez prometiendo la exhumación de Franco del Valle de los Caídos le ha llevado a intentar traspasar la patata caliente al mismo Papa.

El mandato de Sánchez sólo rezuma inutilidad inservible. Ya ni hay reacción a las bravuconadas secesionistas

“Francisco no puede permitirse de ninguna manera tener al dictador en la catedral de Madrid”, repite el entorno del presidente, que ha decidido toquetear todas las teclas por si alguna suena y le permite salvar la cara. En un espectacular giro, el Gobierno ha dejado de agarrarse a su falta de margen para quebrantar la decisión de los nietos de Franco y ha pasado a empuñar los instrumentos del Estado a su alcance.

Tampoco su patio particular es una balsa de aceite. Más bien es una sartén rebosante de aceite hirviendo. “El presidente debe ganar este pulso”, señalan desde La Moncloa. Parece como si Pedro Sánchez necesitase una tardía victoria sobre los huesos de Francisco Franco en su alocada carrera por cacarear, junto a sus aliados, ese “espíritu de la moción de censura” que no se quitan de la boca.

 

 

“Espíritu”  que tampoco descarta emprender un proceso constituyente que para algunos aliados, como los independentistas y Podemos, pasa por dinamitar la figura del Rey Felipe. Y, por qué no, arrinconar de paso a la Iglesia para agitar el espantapájaros anticlerical que tanto gusta a cierta izquierda.

El vértigo

Por desgracia, el imaginario sanchista se va escribiendo sobre renglones torcidos de gestos frentistas alejados del clima ponderado de una mayoría de españoles. ¡Cualquier cosa por seguir en La Moncloa! Por más que, tal como vienen advirtiendo ilustres veteranos socialistas, sea una irresponsabilidad llevarse por delante la colosal participación del PSOE en estos cuarenta años para hacer realidad la Constitución de 1978 y asentar el periodo más próspero de España.

Así las cosas, y según avanza, el mandato de Sánchez sólo rezuma inutilidad gestual inservible para cimentar la estabilidad. Ya ni hay reacción ante las ilegales bravuconadas secesionistas, extendiendo un tufillo que apesta de estar al dictado de sus “peligrosos” aliados. Lo que produce vértigo en distintos sectores de su partido ante la incertidumbre de lo que eso les va a deparar en las próximas elecciones.

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