19 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El rescate "light" de Europa a España no puede pagar el delirio del Gobierno

El dinero máximo al que aspira España, entre créditos y subvenciones, o es muy superior al del déficit previsto para un solo año: o se implantan reformar, o no servirá de gran cosa.

 

 

Europa ya ha decidido cómo ayudará a paliar la crisis económica derivada de la terrible pandemia de coronavirus. Liberará hasta 750.000 millones de euros: 500.000 en una suerte de subvenciones directas salidas del presupuesto europeo y 250.000 en créditos, aparte de los 500.000 ya consignados en el MEDE.

A España según las previsiones conocidas, le corresponden hasta 77.324 millones de euros en transferencias y 63.122 en préstamos, para un total de 140.446 millones, en torno al 11% del PIB, que caerá al menos ese mismo porcentaje en 2020.

Con todos esos datos, conviene hacer varias puntualizaciones. La primera, aún tienen que aprobarlo el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo, donde están representados todos los países, en una reunión prevista para el 19 de junio. Alemania quiere, y eso seguramente debilitará la oposición de los “Cuatro Frugales” (Austria, Dinamarca, Países Bajos y Suecia), partidarios de la austeridad y detractores de los "regalos", y hará más viable el acuerdo.

 

 

La segunda: en el mejor de los casos, España podrá acceder a una cifra algo superior al déficit anual que el Gobierno ya ha anunciado para 2020, de 115.000 millones: es decir, con todo el plan multianual de Europa tendríamos dinero para pagar el exceso de gasto de un solo año. Y al menos la mitad habría que devolverlo, algo difícil con una caída del PIB de al menos el 10.5% y una deuda pública de como poco el 113%.

Y la tercera: la recesión también ha llegado a Europa, que ayer reconoció una caída del doble de lo previsto para la Unión, que intentará compensar con nuevas tasas e impuestos, de dudosa oportunidad y de probable inutilidad: nunca es buena idea transferir demasiados fondos del bolsillo de las empresas y los ciudadanos a las Administraciones Públicas, que generan mucha menos prosperidad siempre.

La conclusión: vamos a tener un rescate “light” que solo servirá para superar el primer obstáculo si no va acompañado de reformas muy profundas que el Gobierno no parece dispuesto a hacer: si con estos préstamos se opta por anular la reforma laboral, ahondar en el catálogo de subsidios, mantener el gasto corriente de la Administración Pública y subir los impuestos; tendremos un país muy empobrecido que habrá agotado la ayuda europea en salvar el plan económico e ideológico de Sánchez e Iglesias a costa de los ciudadanos, el tejido productivo y el futuro de España.

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