25 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Casado promete un PP "firme y centrado" y deja los "gritos" y "escraches" a Vox

El líder de la oposición afirma ante su Junta Directiva Nacional que el partido hará oposición en las instituciones y no en la calle, distanciándose así de los de Abascal. Debate zanjado.

"España y el PP iniciamos una etapa distinta", proclamó Pablo Casado. El país pasa página con la  formación de Gobierno, después de ocho meses de parálisis y de dos elecciones generales. 

Y, con ello, el principal partido de la oposición ha de resituarse, más allá del discurso -imprescindible y certero, a juicio de los suyos- que hizo su líder en el debate de investidura. 

Para eso, y en medio de un cierto debate en el PP sobre la estrategia a seguir a partir de ahora, el presidente de los populares reunió este lunes a su Junta Directiva Nacional para dejar claro dónde estará el PP. 

"No voy a liderar un PP desestabilizador, ni bronco, ni que haga escraches", señaló, marcando así distancia con Vox (ya lo hizo el domingo cuando su formación renunció a ir de la mano de Santiago Abascal en las manifestaciones convocadas en todos los ayuntamientos de España contra el Gobierno de Pedro Sánchez).  

"Pero tampoco un PP ingenuo ni incauto", añadió. Y puso adjetivos al PP que viene: "Firme, centrado, propositivo y realista. No hay moderación alguna en negar la realidad". Casado alertó de quienes intentarán dividir a los populares para debilitarlos: "No hay un PP duro ni un PP blando. Hay un único PP (...). Se pretende crear la idea de que el problema del PP se expresa en una tensión entre radicalidad y moderación, entre halcones y palomas. Pero yo no estoy de acuerdo", zanjó.

Por lo pronto anunció que recurrirá el nombramiento de la exministra de Justicia Dolores Delgado como Fiscal General del Estado por ser "contrario" al Estatuto Orgánico de la Fiscalía, en cuanto que atenta contra su independencia. 

Casado tiene claro que su partido ha de hacer oposición en las instituciones, no en las calles. "Mira cómo nos fue después de la foto de Colón", rememoraba a la salida un miembro de la Junta Directiva Nacional. El PP preside cinco comunidades (Madrid, Galicia, Castilla y León, Andalucía y Murcia) y muchos ayuntamientos y diputaciones provinciales, y ahí quiere el partido hacer fuerza.

"Cuando este Gobierno radical suba impuestos, nosotros los bajaremos. Cuando atente contra la libertad de elección del modelo educativo a de la atención sanitaria educativa nosotros la garantizaremos. Cuando ataque a la propiedad privada y la seguridad jurídica nosotros las defenderemos. Vosotros, nuestros alcaldes, presidentes de diputación y de autonomía sois nuestro mejor valor refugio y el más eficaz referente de la alternativa política a un mal Gobierno", se felicitó.

"Seremos más importantes que nunca y los garantes y defensores de que el Gobierno respete el interés general", había dicho antes de entrar a la reunión el presidente murciano, Fernando López Miras, asumiendo la importancia que tendrán los barones regionales del PP como contrapeso.

El discurso de Casado fue una auténtica declaración de intenciones, la primera página del libro que empieza a escribir ahora, ya como el líder de la oposición plenipotenciario. "Ahora por fin podemos renovar nuestro proyecto político para la nueva década, siguiendo el mandato del último Congreso nacional", sostuvo con cierto alivio, el de que por fin haya un Gobierno con todas las funciones. 

"Empezamos a desarrollar una agenda para una nueva mayoría", proclamó. "El PP no va a esconderse en ninguna habitación del pánico ni ninguna trinchera", prometió a los suyos. "La política no consiste en gritar muy fuerte sino en llegar muy lejos haciendo mucho", destacó en clara alusión a Vox

Y también les advirtió de que la izquierda ya se ha puesto a la tarea de algo que ya sufrieron, según él, José María Aznar y Mariano Rajoy. "Se trata de hacernos el retrato de la derecha dura, crispadora, desagradable, instalada en el 'no es no' (curiosa paradoja), incapaz de digerir que es la izquierda la que gobierna", remachó. 

El año empieza con dos cambios en la dirección de Génova 13. Isabel García Tejerina se va a la empresa privada y deja de ser vicesecretaria de Sectorial del PP, un cargo que ocupará a partir de ahora Elvira Rodríguez. Asimismo deja el escaño y entra en su lugar Gabriel Elorriaga, hasta ahora jefe de la asesoría parlamentaria.  

Se va también el exministro de Justicia Rafael Catalá, que ya había renunciado anteriormente el escaño pero aún seguía siendo secretario de Justicia e Interior en el PP. Y asume el cargo Enrique López.

En el Congreso, Pilar Marcos deja de ser la jefa de Gabinete de la portavoz, Cayetana Álvarez de Toledo, porque ahora es diputada y el escaño es incompatible con tal puesto (aunque siguen siendo uña y carne). Aún no tiene sustituto. 

La Cámara Baja será, precisamente, la otra punta de lanza de la acción de oposición del PP. Una vez cerrado el plantel de ministerios, el partido está esperando a que se configuren las comisiones parlamentarias para crear un equipo de portavoces potente en todas las áreas.

Comenta esta noticia
Update CMP