22 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Aquella cena misteriosa en la que se 'rompió el amor' entre Sánchez e Iglesias

Sánchez e Iglesias en 2016, cuando comenzaron su relación política

Sánchez e Iglesias en 2016, cuando comenzaron su relación política

No es una novedad la pésima sintonía entre el presidente en funciones y el líder de Podemos. Y todo se torció en un instante concreto, según reveló el propio jefe del Ejecutivo.

Con la primera sesión de investidura al caer, la fractura entre el PSOE y Unidas Podemos sigue sin cerrarse. O más exactamente la grieta separa a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, dos políticos irreconciliables mucho antes de que comenzaran estos contactos.

La mala relación entre el presidente en funciones y el líder de Podemos ha sido uno de los escollos principales para poder sumar. El propio Sánchez confirmaba este jueves el veto a que el jefe morado formase parte del Consejo de Ministros, y menos, a ser vicepresidente. Además, añadía que no podía tener en la vicepresidencia “a una persona que no defiende la democracia de España”.

Pero Iglesias no se ha quedado callado y ha acusado a Sánchez de preferir pactar con la derecha o de estar al servicio de los poderes económicos, con el famoso yugo del "Ibex 35", y un volantazo final que deja todo en el aire: si él es el problema, renunciará a ser ministro. Pero elegirá quién de los suyos lo es, una idea que tampoco gusta en Moncloa pero no rechaza del todo.

La revelación de Sánchez

Era, en fin, un enfrentamiento cantado, a partir de una pésima sintonía que el propio Sánchez ya aventuró que tendría difícil arreglo en su ya célebre Manual de Resistencia. En uno de los capítulos en los que Sánchez llega a señalar un punto de inflexión en el vínculo entre ambos.

Sucedió cuando organizaron una cena para conocerse mejor pero la cosa no marchó bien.“Con Pablo Iglesias las cosas fueron muy distintas. Quedamos por primera vez a cenar. La verdad es que no conseguimos superar la barrera de la desconfianza”, narra el líder del PSOE.

 

“Hubiera sido más esperable, desde el punto de vista político, una mejor sintonía entre Pablo Iglesias y yo; sin embargo, nuestras relaciones casi nacieron ya marcadas por el desencuentro. Él había manifestado abiertamente su desconfianza hacia el PSOE y eso se trasladaba al plano personal”, describe Sánchez en otro párrafo, que apunta además como la principal razón del desencuentro, en el fondo, era la ambición sin medida del jefe de filas morado por aglutinar el máximo poder en el entorno de la izquierda.

“El sentir mayoritario nos pedía formar una mayoría a las dos izquierdas y crear una suerte de cooperación competitiva en la que ambas se retroalimentaran. En ese delicado equilibrio, si se antepone la competición a la colaboración no es difícil que todo se vaya al traste”, cuenta el jefe del Ejecutivo. Y de ahí, de aquella cena frustrada y el amor político roto, al bloqueo actual, que deja una pregunta en el aire: ¿Llegarán pese a todo a un acuerdo en el último momento?

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