15 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La obsesión de Valls con Vox envalentona a la izquierda y enfada en Ciudadanos

Manuel Valls en un acto de su precampaña, junto a Arrimadas y Rivera.

Manuel Valls en un acto de su precampaña, junto a Arrimadas y Rivera.

El entusiasmo con el que el candidato a la Alcaldía de Barcelona se ha sumado al cordón sanitario de PSOE y Podemos a los de Abascal preocupa cada día más en el partido de Rivera.

Muchos lo atribuyen a su condición de novato en la política española, a su perfil de verso suelto y su auténtico ADN ideológico, el socialista. Pero la obsesión de Manuel Valls contra Vox y su entusiasmo por sumarse al cordón sanitario que PSOE y Podemos pretenden extender alrededor del partido de Santiago Abascal inquieta cada día más en Ciudadanos.

Y es que el exprimer ministro francés no parece entender que, en el caso de Andalucía, es prioritario garantizar una alternativa política de regeneración tras 36 años de gobierno de la izquierda, saldados con un balance de paro, retraso económico y corrupción.

Pese a esto, que tanto Albert Rivera como Inés Arrimadas y Juan Marín han explicado día a día durante la campaña andaluza -como lo ha hecho también el PP-, Valls ha vuelto a asegurar que cualquier acuerdo programático o de gobierno con Vox sería un error político.

En un comunicado difundido en las últimas horas, Valls explica que el programa de gobierno acordado "lleva claramente la marca progresista de Cs" y podría perfectamente recibir el apoyo de la izquierda moderada, por lo que ha defendido que el PSOE debería abstenerse para dejar gobernar a PP y Ciudadanos.

El PSOE evitaría así "suscitar sospechas de que con su oposición hace el juego a la extrema derecha", añade Valls, que ha insistido en que cualquier acuerdo programático con Vox sería una incongruencia moral incompatible con los valores europeos.

"Pienso que siempre es mejor perder votos, o incluso el gobierno, que traicionar las propias convicciones y los valores democráticos", principio que debería aplicarse siempre en España y ahora en Andalucía, así como en Cataluña y también en Barcelona, dice.

Además, Valls reta a Rivera -cuya marca impulsa y respalda su candidatura- y apuesta por abordar pactos de Estado entre fuerzas constitucionalistas que marquen distancias con los populistas de izquierda, independentistas y "los ultras de la derecha más reaccionaria".

Pero, algunos, tirando de hemeroteca han recordado a Valls que él expulsó de Francia a 10.000 gitanos siendo ministro de Francia.

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