10 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Pascual Tamburri

    Ruta Norte

    Pascual Tamburri nació en Pamplona y vive Navarra. Es licenciado en Filosofía y Letras, en Ciencias Políticas y en Derecho, doctor en Historia Medieval y profesor de Instituto. Ha investigado y publicado más de dos décadas y sigue creyendo que hay futuro para España y sus campos.

Hitler resucita para hacer reír a toda Europa

A los 71 años de morir, se sigue hablando de Hitler. Para la generación más joven de alemanes, su resurrección sería motivo de risa.

A los 71 años de morir, se sigue hablando de Hitler. Para la generación más joven de alemanes, su resurrección sería motivo de risa.

Oliver Masucci puso en términos cómicos lo que, de ser posible, sería el drama del milenio. Y ahora David Wnendt lo ha llevado al cine. Adolf Hitler ha vuelto 71 años después.

Sería un buen día para explicar por qué las concesiones y rendiciones de Íñigo Méndez de Vigo son la guinda de un pastel de heces, o por qué Uxue Barkos no tiene que ser acusada cuando se limita, ella sí, a cumplir con su palabra. Pero como la prudencia invita a esperar un día más adecuado y a no escribir desde la indignación, es mejor sonreír un momento. Aunque a la vez de pueden aprenderse muchas cosas para esta España semitotalitaria de hoy.

El movimiento Pegida en Alemania, la Alternativa para Alemania (AfD), y más aún el triunfal FPÖ en Austria han hecho que en los medios de comunicación se vuelva a agitar el fantasma de un improbable nazismo. Es inútil explicar que el nacionalsocialismo como tal murió, porque es un dogma progre que todo intento de cambiar la política alemana o austríaca será descalificado como "nazi". Y a la inversa, etiquetar así a cualquier grupo o persona implica su cómoda y automática descalificación eterna. A los 71 años de su muerte Adolf Hitler parece seguir dando miedo a los "políticamente correctos".

Pero la Europa joven del siglo XXI es diferente. ¿Qué pasaría si Adolf Hitler despertase en nuestros días? La idea la había desarrollado ya la novela de Timur Vermes – Er ist wieder da, Ha Vuelto- con millones de copias vendidas en todo el mundo, y luego ha llegado en 2015 a los cines en la película del mismo título de David Wnendt, protagonizada por Oliver Masucci.

Timur Vermes y David Wnendt han sido muy atrevidos, teniendo en cuenta las coordenadas alemanas, al servirse de una mezcla de comedia y de sátira social para reflexionar sobre la eficacia de nuestras "vacunas" contra la violencia y contra el "nazismo". El director ha sido muy sincero, "mi generación corre el riesgo de olvidar el pasado; estamos agobiados por un mar de informaciones y de ideas, pero no se desarrolla el sentido crítico ni se aprende a interpretar conscientemente el presente".

La película, ambientada en nuestros días, cuenta cómo Adolf Hitler se despierta en una zona residencial del actual Berlín, justo donde 70 años antes había estado su bunker y donde él había "desaparecido". La guerra ha terminado, el partido ya no existe, su amada Eva Braun no está con él para consolarlo y la sociedad alemana es o parece totalmente distinta de como él la recordaba, hasta el punto de que los niños que son los primeros en verlo se ríen de él. Y el Führer renacido es filmado por un periodista, que ve en él una perfecta imitación del original. Así, contra todo lo esperable, en la ficción Hitler empieza una nueva carrera en televisión, donde triunfa porque lo toman por un cómico brillante… mientras que se limita a ser él mismo: es quien los demás creen que finge ser, y sus intenciones son las que eran.

El best seller de Timur Vermes, publicado en España por Seix Barral en 2013, fue el primero en la lista de ventas de Der Spiegel durante 20 semanas, ha vendido más de 2 millones de ejemplares sólo en Alemania y tiene traducciones en más de 40 países y en todas las lenguas más habladas. La película Er ist wieder da, Ha Vuelto no es más que la adaptación cinematográfica de la novela, y está consiguiendo el mismo éxito de ésta, llegando a todos los público, de casi todas las ideas, de todas las clases sociales… y sorprendiendo a algunos de los eternos defensores de la corrección política.

Quizá la mayor innovación de Wnendt al adaptar el libro, y uno de los grandes aciertos de la película, ha sido mandar a Hitler por las calles de la Alemania de hoy, combinando el relato con un aspecto casi documental. Más que una simple narración, según él mismo: "Me ha parecido apasionante la idea de mostrar a Hitler no sólo en una situación de ficción, sino n la vida real de la calle, con la gente de hoy… era la única manera de dar de verdad una respuesta a la pregunta típica de ‘¿qué pasaría si resucitase hoy, tendría alguna opción otra vez?’, y ahí está". Ya fue en 2015 la película alemana con más público, y lleva camino de marcar un hito en 2016.

Oliver Masucci, actor, alemán y para nada tentado por el nacionalsocialismo (¿cómo podría, si murió?), borda el personaje del Führer. Un Hitler que, tras la sorpresa inicial de descubrir un mundo nuevo, triunfa en él como imitador de sí mismo en televisión. Cómico para todos, pero no para él. Es todo un disparate, pero la tesis más profunda tiene mucho sentido: los medios de hoy y las rutinas sociales son completamente diferentes, y por eso en ellas jamás podría triunfar una nostalgia tradicionalista, pero las ideas y valores de Hitler, vendidas en los medios y formas de hoy con sinceridad, siguen siendo una opción. Con Masucci nos reímos con Hitler, y no de él, y a la vez podemos pensar en lo mucho o poco que hemos cambiado.

Lo cierto es que Masucci consigue hablar como Hitler, y sorprende diciendo muchas cosas literalmente como él y a la vez sintonizando con los problemas de la Europa de hoy. Ha recorrido Alemania vestido de Hitler y ha descubierto no sólo la sorpresa del personaje sino lo vivo de esa ficción en la realidad actual. Es una comedia, pero hace que la gente reaccione ante un personaje que llega diciendo "yo soy Hitler. Este país tiene problemas y quiero hablar siendo Hitler de estos problemas, porque he vuelto". Renunciar al pasado o crear sobre él un tabú semirreligioso es, así, la mejor manera de que éste vuelva en cuanto la sociedad sienta esa necesidad de nuevo. Y la propaganda y la represión sólo funcionan, queda demostrado, a corto plazo.

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