16 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La jugada de Arrimadas descoloca a Puigdemont por cantar victoria muy pronto

La líder de C's, Inés Arrimadas.

La líder de C's, Inés Arrimadas.

La ganadora de las elecciones traslada a los suyos su estrategia. No dar las batallas que no pueda ganar, esperar y ver. Tiene serias dudas del entendimiento entre el expresident y Junqueras

Cuando el viernes, digeridos los resultados de las elecciones catalanas, Mariano Rajoy fue preguntado por un periodista si tenía intención de entrevistarse en las próximas semanas con Carles Puigdemont -como el expresident fugado reclamó tras saberse el presidenciable con más posibilidades-, el presidente replicó serio: "Con quien tendré que hablar es con la ganadora de las elecciones".

Esa misma mañana del 22, Rajoy felicitó a la candidata de Ciudadanos y quedaron en hablar más extensamente después de las fiestas navideñas. Sin embargo, en las últimas horas las relaciones entre el PP y C's han vuelto a agriarse, tras acusar este martes el coordinador de los populares, Fernando Martínez Maillo, a Arrimadas de "conformista" y de "tener vértigo" por no dar un paso adelante para intentar lo que parece un imposible: ser investida presidenta de la Generalitat.

Para frenar cualquier tipo de especulaciones, el secretario general de C's en el Congreso, Miguel Gutiérrez, dio un paso al frente este martes y fue claro en su mensaje. "El bloque constitucional que nos encantaría liderar, desgraciadamente, no suma para sacar adelante una investidura. Ojalá haya otros partidos que cambien de opinión; si eso fuera así estaríamos encantados de liderarlo".

Arrimadas abandera una tesis creciente en C's: el entendimiento entre Junqueras y Puigdemont es más complicado de lo que parece. "Vamos a ver...", vaticina.

Según explican a ESdiario fuentes de la dirección del partido naranja, con esta reflexión Gutiérrez ha querido lanzar dos pistas sobre la hoja de ruta inmediata que está sobre la mesa del despacho de Inés Arrimadas.

En primer lugar, que no abrirá una ronda de negociaciones ni con Junts per Catalunya ni con ERC para sondear apoyos. Y menos aún con la CUP.

En segundo término, que si Podemos y Comunes, es decir Iglesias y Colau, garantizan una ahora improbable abstención técnica -en el caso de que JxCat y ERC no lleguen a un acuerdo-, Arrimadas sí estaría dispuesta a presentar su candidatura al pleno de investidura para escenificar el equilibrio de fuerzas.

De esta forma, Arrimadas obliga a retratarse y pone toda la presión sobre los morados, que deberán escenificar en ese momento si permiten gobernar a un independentista o a la líder de C's. La posibilidad de nuevas elecciones, por remota que sea, da pánico en la dirección de Iglesias y Echenique, vistos los antecedentes.

El secretario general del Grupo Parlamentario de C's, este martes en el Congreso.

 

Sin embargo, la mayoría absoluta que suman en el nuevo Parlament las listas de Puigdemont y Junqueras -con el auxilio imprescindible de los cuatro parlamentarios de la CUP- no ha rebajado un ápice la euforia que se vive en la dirección de C's tras el 21-D.

Tal como ha esbozado en público, pero sobre todo como está trasladando en privado a su entorno, Arrimadas tiene serias dudas de que haya un entendimiento sólido entre los antiguos socios independentistas. Y, por eso, quiere que sean ellos quienes muevan ficha en primer lugar.

Lo más inmediato para la líder de Ciudadanos es saber si Puigdemont está dispuesto a regresar a España. No es preciso para recoger su acta, pero sí si pretende concurrir a la investidura. En ese caso, está obligado a personarse en la Cámara catalana. Y asumir el riesgo de ser detenido de inmediato, conducido al Tribunal Supremo y, finalmente, encarcelado.

En esta tesitura, en la formación naranja también se ve como posible tapada de JxCat a la jefa de campaña del expresident, Elsa Artadi.

Según las fuentes consultadas por este diario, Arrimadas también ha trasladado a su equipo una incógnita. El "pliego de condiciones" que Esquerra está dispuesto a poner sobre la mesa para facilitar un nuevo gobierno de coalición con Puigdemont.

La propia Marta Rovira ha lanzado en las últimas horas dos ideas a modo de globos sonda: que la candidatura de Oriol Junqueras a la Presidencia sigue plenamente vigente y que el programa de gobierno debería ahora ganar peso en las medidas económicas y sociales, y algo menos en la reactivación de la República.

Y es que la espada de Damocles del juez Pablo Llarena pesa sobre las principales cabezas del procés aún en libertad con una segura citación en el Supremo después de Reyes.

"Esperar y ver"

Arrimadas parece dispuesta a apuntarse a la estrategia de "esperar y ver" los pasos de los dos referentes del independentismo. Sí planea dar batalla por la Presidencia del Parlament en su condición de fuerza ganadora en votos y escaños. Su vicepresidente en la pasada legislatura, José María Espejo Saavedra, podría optar a un puesto para el que el secesionismo no descarta promover de nuevo a Carme Forcadell.

Y, de acuerdo con Albert Rivera, la líder de Ciudadanos ha instado a los suyos a no tensar las relaciones con el PP ni con el Gobierno. En el Congreso, el partido naranja seguirá siendo el socio exigente que ha sido hasta ahora. Pero no forzará mucho más la maquina de oposición.

Hay un sector de dirigentes de la formación de Rivera que sostiene -Arrimadas, entre ellos- que la delicada situación procesal de Puigdemont y Junqueras va a ser determinante para la formación del futuro gobierno.

Y que no descarta la repetición de los comicios porque cree que Podemos no facilitara la investidura de ningún candidato y porque un importante sector del PDeCAT se niega a volver a ser cuatro años más un títere de la CUP.

Por eso, Arrimadas y Rivera han decidido "esperar y ver". Y mantener tendidos los puentes con PP y PSOE. Por si acaso.

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